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jueves, 20 de octubre de 2016

Hoy no tengo nada que contar...



Pues por primera vez desde que me propuse escribir cada día, cosa que ahora no cumplo tanto debido a que han aumentado mis quehaceres diarios y ando muy cansada, confieso que hoy no atino a comentar algo en concreto en este blog. Por eso lo he titulado "hoy no tengo nada que contar", cosa rara en mí puesto que siempre fluyen las ideas y tengo un sinfín de cosas que decir.
¿Puede el cansancio bloquear la mente hasta este punto?, pues os aseguro que sí por lo tanto no voy a forzar a mi brain a ver si me va a sentar mal darle tanto al coco.
En alguna que otra ocasión ya me ha pasado pero en el último momento me he iluminado y he podido redactar mi post, tal y como me propuse hace unos meses.
Pero creo que hoy ando tan cansada que en cuanto cene voy a caer plana en la cama y no me voy a levantar hasta el día siguiente, que lástima de verdad cómo se estropean los cuerpos...pero es que desde que tenemos al perrito estoy para el arrastre. 
Me levanto súper temprano y aún con las legañas en mis ojos y la cara lavada, salgo escopeteada y sin desayunar para darle el paseo de rigor al perrete, ya que necesita hacer deporte y es bueno para su salud y la mía, porque he perdido peso desde que está aquí así que digo yo que el pasearlo de tres a cuatro veces al día me mantendrá en forma ¿no?...sólo me queda poder reactivar mi rutina del gimnasio, el cual no visito desde hace más de un mes y cuanto más tarde en reactivarme, más me va a costar, pero necesitaría ejercitar brazos, hombros, pectorales...ya que piernas, glúteos y caderas lo llevo bastante al día francamente.
Pues así vamos señores/as, más liados que la pierna de un romano...pero con felicidad por estar haciendo lo correcto. 
Hoy hemos estado en el veterinario y le han hecho una revisión exhaustiva...nos hemos llevado una desagradable sorpresa cuando le han extraído una espiga de su oído derecho que llevaba allí bastante tiempo. Pobre animal, lo debe haber pasado francamente mal y sin quejarse. Ahora entendemos por qué tuvo problemas en ese oído...el diagnóstico fue incorrecto y meses después hemos descubierto el por qué. Pero me alegro de haber ido, porque ahora podemos tratar sus problemas de estómago o intolerancias...aún ni sabemos muy bien que es y también sabemos que tiene displasia en la cadera izquierda y atrofia muscular de forma leve. Con razón el pobre animal caminaba de lado apoyando el peso en el lado derecho para compensar. Estas razas suelen sufrirlo y lo heredan de los papás. Así que nada le daremos un pienso especial y procuraremos hacer ejercicios con él para que no sufra ni lo pase mal.
Vaya al final si que he hablado de algo, quizá necesitaba explicarlo para sentirme un poco mejor...puesto que es un animal de casi diez años y la esperanza de vida está alrededor de los trece, catorce años, aunque otros la estiman en los quince, a ciencia cierta no se sabe. Ojalá podamos disfrutar de él varios años más, por lo pronto haremos lo que esté a nuestro alcance para que así sea. Que por nosotros no quede. Pero es un animal tan hermoso que va a ser una auténtica mierda el día que fallezca...no lo quiero ni pensar. Ya lo he vivido con todos mis perretes, pero con este va a ser distinto porque por primera vez he asumido el control total y puedo afirmar que es mi hermano perruno cien por cien.
Quién no tiene no puede saber que se siente por mucho que yo trate de redactarlo...cuando te tocan el corazón entiendes el verdadero significado del amor, la amistad, la lealtad y el altruismo.
Gracias a todos/as los que leáis este post y disculpad si me he puesto muy ñoña.




Gubi's place.

viernes, 18 de marzo de 2016

Pequeñas cosas terribles matutinas...Small terrible morning things.



¿A quién no le ha ocurrido una de estas pequeñas catastróficas desdichas cotidianas? ¿quién no se ha dormido por quedarse cinco minutos más en la cama o simplemente ha programado mal el despertador y no ha sonado cuando debía? Creo que más de una persona ha sufrido este pequeño infortunio por la mañana.






Esta imagen vale más que mil palabras...darse una ducha matutina con agua calentita es un hábito matutino. Lo preparamos todo cuidadosamente, relajamos cuerpo y mente mientras nos preparamos para afrontar la jornada de trabajo... ¡zas! un chorro de agua fría nos hace volver a la realidad de golpe mientras lanzamos insultos al aire nombrando Santos que ni conocíamos.







Otro de los grandes clásicos es sin lugar a dudas pisar una pieza de Lego por ejemplo...algo tan pequeño e inofensivo es más letal que una piraña hambrienta y lo sé por experiencia. Esta imagen refleja muy bien ese concepto.





Este es otro gran clásico que más de una vez hemos sufrido en casa por ir con las prisas y no prestar atención a la tostadora. El colmo de los colmos es cuando te das cuenta de que eran tus últimas tostadas y te has de conformar con rascar la superficie en profundidad, corriendo el riesgo de quedarte sin ellas o café y a correr.





Cuando se nos va la mano con la temperatura del café que hasta la taza emite un quejido en silencio acordándose de nuestros progenitores...para dejar media taza en la pica de la cocina porque aquello no hay quién se lo beba.





Otro de los grandes clásicos de la humanidad es que la tostada caiga por el lado de la mermelada o de la mantequilla. Es una cuestión física y según el científico Robert Matthews, la tostada siempre cae por el lado de la mermelada no por el peso de la tostada sino por la altura de la mesa. La tostada tiene tiempo suficiente para dar media vuelta, pero no una vuelta entera. Si las mesas tuvieran tres metros, este problema desaparecería.






¿Cuantas veces habéis salido de casa con un calcetín de cada color? Es un detalle cómico, pero creedme que esto pasa más de lo que nos imaginamos y es divertido ver calcetines desparejados en los atuendos mañaneros de las personas.




 Por último no podía faltar el clásico de los clásicos, perder las llaves y no saber dónde las has puesto. Ayer sin ir más lejos las había dejado en el lavadero, encima de la secadora, aún no entiendo cómo no caí en que me las había olvidado allí encima. Tuve que llamar a mi pareja al trabajo para preguntarle por casualidad si había cogido ambos juegos...a parte de darle un buen susto evidentemente su respuesta fue negativa. Viví momentos de pánico pensando que las había perdido o me las habían cogido.





Gubi's place