Mostrando entradas con la etiqueta Calma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calma. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de enero de 2017

Después de la tormenta...siempre llega la calma...




Pues nada, sólo deciros que el antibiótico está haciendo efecto y una servidora empieza a sentirse mejor, no al cien por cien, pero prospero adecuadamente.
Pero la otra noche creí que no iba a salir de esa situación, porque os aseguro que en aquellos momentos, los minutos se alargaban en el tiempo cosa fina y me parecían eternos. Me dió la sensación que llevaba una jornada entera sufriendo en silencio aquel horror, un calvario que no cesaba y que iba in crescendo. Además al no encontrar una solución todavía aumentaba la sensación de que el tiempo no pasaba y se recreaba con el momento.
Pero bueno, ese momento crítico, ese pico de dolor ya cesó y ahora sólo queda esperar a que la infección desaparezca para poder ir al dentista a que me extraigan la pieza, pasarlo mal de nuevo, estar varios meses sin muela...hasta que el hueso se regenere y finalmente ponerme un implante para que no se desplacen los dientes...una historia para partirse de la risa. Sobre todo mi bolsillo se va a reír un huevo cuando me toque pagar todo esto...estar en paro es lo que conlleva que los ahorros son para cuando llegue el tiempo de las vacas flacas. En fin que ser pobre no es la alegría de la huerta que digamos, pero de todo se sale. A pesar de ello mi proyecto va prosperando y en breve informaré de ello con noticias frescas, recién salidas del horno.



Gubi's place.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Las puestas de sol...







Esta foto fue tomada hace dos semanas en la isla de Fuerteventura, al atardecer. Se trata de un momento mágico, es como si el tiempo se detuviera y en ese instante no importa nada más en la tierra. Es casi un ritual en el que todo el mundo permanece en silencio inmerso en sus pensamientos y ese momento de calma y paz se transmite por toda la playa. Todos los días que estuvimos allí, procuramos ver la puesta de sol, algunos días con más éxito que otro pues el cielo se llenaba de nubes que dificultaban la visión.
Personalmente creo que no hay nada más hermoso que una puesta de sol o un amanecer, la disposición de los colores en el cielo, esa tranquilidad que se respira y que te envuelve haciendo que te sientas francamente bien, la parsimonia del astro sol ocultándose en el firmamento, el silencio...
Además el inmortalizar ese momento en una hermosa foto o en un vídeo es un recuerdo genial de las vacaciones porque te permite vivirlo después una y otra vez.
La verdad es que nuestro planeta nos ofrece espectáculos maravillosos que muchas veces debido al ritmo que llevamos no nos paramos a contemplar. 
Esto lo estoy aprendiendo a raíz de fotografiar el entorno que nos rodea y las pequeñas muestras de vida. Esto ha provocado en mí una mayor conciencia de la que ya tenía y procuro prestar más atención a cada día que pasa.
La vida no sólo es trabajo y ocupaciones, también es salir a pasear por el campo y disfrutar de las cosas pequeñas.
La verdad que los últimos años de mis vacaciones los he pasado en las islas, tanto Las Canarias como Las Baleares y he disfrutado con gran intensidad de cada una de ellas. Sus playas el entorno y sobre todo las puestas de sol ya que en cada de ellas son totalmente diferentes. Porque nada tiene que ver el hecho de contemplar una puesta de sol en la playa, en un faro o en la cima de un acantilado, creedme. Las sensaciones que se transmiten son muy diversas y la apreciación de ese momento es muy distinta según dónde te sitúes.
Simplemente me apetecía compartir esta bonita experiencia con vosotros/as y animaros a que siempre que podáis disfrutéis de una puesta de sol, porque merece mucho la pena.



Gubi's place.


jueves, 11 de agosto de 2016

¿Qué pasa cuando te coge por sorpresa una tormenta y vas en el coche?




Los que seguís mi blog seguramente recordaréis que ya comenté en su momento que esto de la conducción no está hecho para mí. Me pongo bastante nerviosa sobretodo cuando llega el momento de aparcar y se ha formado una cola de conductores energúmenos tras de mi que no cesan de apretar el claxon con toda la mala hostia del mundo.
Pero este no es el verdadero motivo de mi post, sino hablar de lo mal que se pasa cuando te coge una tormenta y vas en el coche. Y para no perder la costumbre os diré que a mi me ha pasado conduciendo de noche y volviendo de Vilanova i la Geltrú. Por aquel entonces lo cogía más que ahora, lo confieso y aquel día decidí ir con una amiga a pasar la tarde y tomar algo. Hasta aquí todo parece normal ¿no?, dos amigas que quedan y deciden ir a merendar varios pueblos más lejos del suyo...vamos lo que hacen todos. 
Cuando estábamos en la cafetería ya empezó a llover y yo me puse nerviosa porque sabía que teníamos que volver al pueblo y encima no estaba sola, porque si sólo voy yo puedo gritar y llorar que nadie me ve. Así que fuimos hacia el coche y a los pocos minutos de subir cayó lo que no está escrito. Los limpiaparabrisas no daban a basto, no se veía tres en un burro y dentro del coche empezó a formarse un micro clima que en nada empañó los cristales y tuvimos que abrir las ventanas con el inconveniente de que nos entraba agua dentro. Un desastre total...hasta que se me ocurrió poner en marcha el aire acondicionado y empecé a ver la carretera. A esas alturas ya no sabía muy bien por dónde me había metido, de hecho me perdí, pero esto es un clásico en mi, es subirme al coche y servidora se pierde con bastante facilidad. 
Recuerdo que habían curvas y no precisamente las del Garraf,  y en un momento dado hice una maniobra muy rara porque estuve a punto de comerme unos matorrales y mi amiga de los nervios se puso a gritar y yo en vez de calmarla también me uní a sus gritos...aquello era para grabarlo y subirlo al youtube. Imaginaos la escena, una lluvia torrencial y dos chaladas gritando dentro de un coche mientras la conductora esquivaba las curvas, porque no las tomaba, las esquivaba que es muy distinto. Ahora que lo pienso me produce risa, pero en aquel momento me quise morir. Nunca reaccionéis así, que manera más temeraria de perder los papeles.
Después del susto y del subidón de adrenalina iba con el corazón en la boca a punto de vomitarlo hasta que por fin vi la luz al llegar a una gasolinera y poder parar para coger aire y calmarme hasta que cesó la tormenta. Después de esta absurda y peligrosa anécdota encontramos de nuevo el camino de vuelta a casa.
 ¿Entendéis ahora porque me aterra coger el coche no? es una máquina infernal y no se lleva bien conmigo, yo voy de buenas pero me domina.
Recuerdo otra anécdota, esta vez con la familia volviendo de Castellar de n'Hug, lugar dónde nace el río Llobregat. Era un día caluroso de verano y al volver cayó una tormenta que parecía el diluvio universal. Pasé miedo os lo aseguro, porque a parte de que no se veía nada de nada, llegó un momento en el que el agua empezó a zarandear el coche, poca broma. Daba la sensación de que se iba a acabar el mundo en aquel momento y mi padre, a pesar de ser un conductor experimentado no tuvo narices de controlar el coche, así que tuvimos que permanecer parados en una cuneta con las luces de emergencia en marcha por si pasaba algún coche y nos daba un golpe. Fue un momento angustioso, las tormentas fuertes imponen y te hacen ser muy vulnerable porque estas a merced de las circunstancias ambientales y da igual la experiencia que tengas al volante.
Así que si sabéis de antemano que se prevén lluvias no cojáis el coche, es un suicidio y si os encontráis con ellas por casualidad, parad en algún lugar seguro y esperad al menos a que baje la intensidad de la misma.







Gubi's place.

domingo, 13 de marzo de 2016

Frase de Domingo...Sunday's sentence



Aunque parezca una tarea difícil, debemos soltar todo aquel lastre que no nos deja avanzar ni ser felices. Nada puede comprar la paz interior de una persona.


¡¡¡Feliz Domingo a todos/as !!!








Gubi's place