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sábado, 14 de enero de 2017

No te cueles conmigo...



Esta imagen es el pan de cada día, hace años que contemplo estas escenas y ya no me sorprenden. Soy consciente que los problemas económicos obligan a muchas personas a colarse en un vagón de metro o de tren. Conozco un caso muy cercano, el de mi mejor amigo que, ya lleva una muy buena temporada en paro y al que la crisis le ha obligado a colarse en un vagón alguna que otra vez. No le voy a culpar ni tampoco a señalarle, no sé que haría yo si me viera en su situación, procuraría no colarme en la medida de lo posible, pero entiendo que a veces situaciones desesperadas nos llevan a tomar medidas desesperadas.
Lo que realmente me molesta es la cara dura y picaresca de la gente, ya que muchos se cuelan sin pagar simplemente porque les da la gana y les encanta ir en contra de las normas. Reconozco que yo tampoco estoy de acuerdo al cien por cien de como funciona el transporte en este país, los precios son elevados y el servicio no es excesivamente bueno. Siempre hay averías, retrasos e incidencias varias, pero ello no me lleva a colarme aunque alguna vez se me haya pasado por la cabeza.
Si todos hacemos lo mismo, nos perdemos el respeto y nos tomamos a guasa, las reglas, ya que es mejor colarse que pagar. Pero lo triste es que esta misma conducta la aplican en su día a día, ya que la picaresca no conoce fronteras. Desde colarse en el supermercado, colocando una cesta en la cola alegando que así se mantiene su turno, hasta pagar de menos indicando que no llevan suficiente cambio, incluso molestando a los demás con cincuenta vales de descuento para ahorrarse un dinero, que no viene mal y todos lo hacemos, pero no nos pasamos diez minutos dando por saco.
No os dejéis engañar, hay muchas personas pasándolo fatal por la crisis y por estar en paro, pero no todas las que se cuelan tienen problemas económicos, lo que si tienen es una cara más ancha que Castilla.
Más de una vez he compartido un par de palabras con algún listillo por querer pasar detrás de mí. Lo siento mucho, pero si yo pago y económicamente no lo estoy pasando bien, los demás también pueden pagar si se encuentran en la misma situación que yo. A mi no me vale el ir bien vestidito y después pasar sin pagar...quizá puedan tomarle el pelo a algunos pero no a mí. Como ya he dicho no me gusta el servicio de los transportes públicos de nuestro país, pero si todos dejamos de pagar aún va a ser peor y en parte perjudicamos a los trabajadores, aunque ellos también nos perjudican cuando llevan a cabo sus múltiples huelgas. Es el pez que se muerde la cola.
Procuremos ser cívicos que vivimos en sociedad.





Gubi's place.

lunes, 25 de abril de 2016

¿ Por qué las señoras mayores siempre quieren colarse en el supermercado?




Esta pregunta es un clásico entre clásicos y bien podría ser el título de una película de barrio...mujer mayor con rulos y zapatillas que en una jugada digna de  Mesi se coloca delante de la portería con el balón en sus pies dejando boquiabiertos al resto de compradores que no la han visto venir.
Dejando las bromas a un lado, una vez más vamos a intentar desvelar otro de esos misterios de la humanidad que a mí me dejan perpleja. Seguro que lo habéis sufrido en vuestras propias carnes...yo debo confesar que lo he visto y he vivido personalmente, pero haciendo uso de mi sentido común, siempre que puedo, procuro no dejarme tomar el pelo.
En muchas ocasiones las personas mayores se quejan de los jóvenes diciendo que son mal educados. Que fácil es ver la paja en el ojo ajeno y no ver la biga de acero que atraviesa el nuestro. Está claro que hay que tener respeto hacía las personas de cierta edad, más que nada porque todos vamos a llegar y querremos que se nos trate como merecemos. Pero no es necesario que se rían de nosotros y se aprovechen de la situación. Eso no hay que tolerarlo, porque el arte de la picaresca es algo que el ser humano sabe usar muy pero que muy bien y no importa la edad creedme. 
A veces las personas mayores pretenden utilizar su edad para sacarle el mayor provecho posible a todas las situaciones, en algunos casos me atrevería a decir que lo veo algo normal, pero en otros clama al cielo. 
Algunas veces me he encontrado con abuelitos y abuelitas con problemas de movilidad y yo misma me he ofrecido a ayudarles porque me sabe mal y porque por lo general, en esos casos, a los pocos minutos la cola llega hasta el final del pasillo y hay que agilizar el tema sea como sea, sino nos pueden dar las uvas. Pero cuando veo a una mujer mayor que hábilmente pretende colarse creyendo que nadie le va a ver y esta más sana que un roble...lo siento pero no puedo tolerarlo. ¿Se creen que una vez entran en el super se vuelven invisibles?, en serio que no lo entiendo, ¿se creen que los demás hacemos cola porque somos tontos? ¿o porque no tenemos otra cosa mejor que hacer?...hay que fastidiarse. No me queda otra que sacarles los colores indicándoles la frase del millón de dólares: - señora...que ya tiene una edad. Esta frase nunca falla, es molesta y da donde más duele. Pero a veces no queda más remedio que poner a ciertas personas en su sitio, sino ¿de que sirve hacer cola para que te atiendan si cuando llega la lista del barrio se va a poner la primera?.
Se supone que las colas conceden un orden de prioridad, el que primero llega es el primero en ser atendido y así sucesivamente. ¿No veían barrio Sésamo?...esto es cerca...y esto es lejos...a mí no me sirve de nada que baje en zapatillas porque vive al lado y ya la conocen todas las cajeras o que haga alusión al hecho de que se ha dejado las verduras cociéndose y no quiere que se le pasen...oye pues que quieres que te diga...te esperas como todo el mundo, sino haber bajado antes. Si todos hacemos lo mismo, las colas del supermercado o de las tiendas se convertirían en una batalla campal, vamos que Juego de Tronos se iba a quedar corto.
Yo creo que en esta sociedad a las personas en general no les gusta esperar, eso de hacer cola es un tostón y algunos creen que pueden saltarse las normas y pasar por encima del resto por su cara bonita. La finalidad de una cola es organizar a las personas por orden de llegada. No podemos abalanzarnos todos a la vez, sería caótico.
Pero las reglas están para saltárselas, siempre hay alguien que pretende sacar partido de la situación y otra persona que se calla para no entrar en conflictos. Así no vamos bien señores y señoras, no vamos bien.
Los cambios empiezan en actos tan cotidianos como este. Aquí es donde podemos ayudar a los demás a predicar con el ejemplo. Tampoco cuesta tanto. 
Una sociedad civilizada y respetuosa tampoco es algo difícil de conseguir, depende de todos.




Gubi's place