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jueves, 9 de marzo de 2017

El carrito de la compra, que gran invento...




                                                                                                                                                                                   



Es curioso lo práctico que es este artilugio, ¿no os lo parece?, el otro día andaba por la calle y había cargado el carro con unas maderas para confeccionar mis cuadros y me di cuenta de que sino hubiese tenido el carrito habría sido tarea difícil llevarlas hasta casa...y coger el coche para un trayecto corto era una idea un poco estúpida.
Este curioso invento data de 1936 y fue ideado por el Sr.Sylvan N.Godman, dueño de la cadena de ultramarinos Standard/Piggly-Wiggly en Oklahoma, E.E.U.U. Observando las conductas de sus clientes se dio cuenta de que al llegar a las cajas, llevaban las bolsas de papel medio llenas ya que se rompían por el supermercado e impedían comprar con tranquilidad. Así que para facilitar las compras de sus clientes y entiendo que para aumentar las ventas, ideó un carrito consistente en una silla plegable a la que le añadió unas ruedas y una cesta de alambre. Obtuvo un gran éxito y lo aprovechó para fundar junto al mecánico el Sr. Fred Young, una fábrica de carritos para la compra que llamaron Folding Carrier.
Desde entonces hasta la época actual, han aparecido múltiples versiones, no sólo para grandes superficies y comercios sino para uso personal. Es cómodo, los hay de diversos tamaños, plegables, con ruedas, con cámara especial para congelados, con bolsillos para las monedas...¿quién no tiene un carrito de la compra hoy en día? ¿Quién no ha subido a sus hijos a las incómodas sillitas que incorporan los de grandes superficies, para poder tenerlos controlados?
Quién más, quién menos tiene uno en casa y quizá no se haya parado a pensar quién lo inventó y con que fin. A veces estos inventos cotidianos que estamos hartos de ver, son los más revolucionarios. De una necesidad puede surgir una gran genialidad como esta.




Gubi's place.










domingo, 17 de julio de 2016

Los patinetes...




Hace un tiempo hablé de las bambas con ruedas, ahora le toca el turno a los patinetes. Estos son mucho más conocidos que las bambas porque de hecho en la década de los sesenta empezaron a aparecer los primeros, pero adquirieron más relevancia en los años ochenta, hasta la fecha actual. 
No pretendo hablar de la historia del patinete en si, sino de algo mucho más cotidiano y cercano que muchos de nosotros hemos sufrido muy de cerca. Me refiero al uso de estos medios de locomoción en espacios cerrados, como por ejemplo un supermercado o unos grandes almacenes. 
¿Que pasa cuando estás paseando tranquilamente por los pasillos, mirando los productos y tirando de tu cesta o carrito con toda la parsimonia y tranquilidad del mundo y de repente aparece un crío subido en uno de estos objetos, cargados por el Diablo, a toda pastilla, gritando y sin mirar?, si puedes reaccionar a tiempo, no suele pasar nada grave. Tan sólo miras con desprecio al niño y a sus padres por no saber educarlo y decirle que en un lugar así no debe pasearse con el dichoso patinete ya que puede provocar un accidente. Pero sino reaccionas a tiempo, pueden suceder dos cosas, la primera que del susto te hagas daño con el carro, el niño siga corriendo y gritando y nadie le diga nada o bien que el niño se golpee contra tu carro por hacer el cabra dónde no debe. Entonces es en ese momento cuando el padre o la madre reaccionan y enfurecidos se dirigen hacia ti con la intención de cantarte las cuarenta mientras tú sigues en estado de shock sosteniendo un paquete de macarrones en la mano.
Seamos sinceros, en el mejor de los casos la culpa jamás es de la persona que pasea con tranquilidad con su carro. En primer lugar,la culpa es del niño porque no está educado, porque no tiene respeto y porque no debe usar ese objetivo allí dentro, en segundo lugar la culpa es de los padres que no saben educar a sus hijos, que les consienten todo, que no saben hacerles ver que hay ciertas cosas que no pueden hacerse en ciertos recintos, que no están pendientes de ellos y que culpan al pobre hombre que simplemente miraba la mejor oferta de algún producto y ni siquiera ha visto venir el patinete, y en tercer lugar la culpa es de la persona de vigilancia o trabajadores del lugar por no poder orden y llamar la atención si es preciso, por temor a perder a un cliente. 
Se trata de tener respeto y educación no hay más. Si tu hijo es un amante de los patinetes y de la velocidad, habla con él y hazle entender que no está solo y que puede hacer daño a alguien yendo a esa velocidad e incorporándose por los pasillos de esa forma tan brusca. 
Que todos hemos sido niños y hemos tenido infancia, que a todos nos gustaba tocar, mirar y correr por los pasillos...cierto es. Pero hay momentos en los que un padre debe hacer nota su autoridad y marcar ciertas pautas que ayuden al niño a saber comportarse de forma correcta, formando así a un futuro adulto educado y respetuoso con el resto de personas y con todo aquello que le rodea.
Así que el tema no es prohibir a los niños, porque han de jugar y de hecho es totalmente necesario que lo hagan y disfruten con ello, el tema es educar a los niños, nada más. La cosa se resume en Educación.



Gubi's place.

lunes, 25 de abril de 2016

¿ Por qué las señoras mayores siempre quieren colarse en el supermercado?




Esta pregunta es un clásico entre clásicos y bien podría ser el título de una película de barrio...mujer mayor con rulos y zapatillas que en una jugada digna de  Mesi se coloca delante de la portería con el balón en sus pies dejando boquiabiertos al resto de compradores que no la han visto venir.
Dejando las bromas a un lado, una vez más vamos a intentar desvelar otro de esos misterios de la humanidad que a mí me dejan perpleja. Seguro que lo habéis sufrido en vuestras propias carnes...yo debo confesar que lo he visto y he vivido personalmente, pero haciendo uso de mi sentido común, siempre que puedo, procuro no dejarme tomar el pelo.
En muchas ocasiones las personas mayores se quejan de los jóvenes diciendo que son mal educados. Que fácil es ver la paja en el ojo ajeno y no ver la biga de acero que atraviesa el nuestro. Está claro que hay que tener respeto hacía las personas de cierta edad, más que nada porque todos vamos a llegar y querremos que se nos trate como merecemos. Pero no es necesario que se rían de nosotros y se aprovechen de la situación. Eso no hay que tolerarlo, porque el arte de la picaresca es algo que el ser humano sabe usar muy pero que muy bien y no importa la edad creedme. 
A veces las personas mayores pretenden utilizar su edad para sacarle el mayor provecho posible a todas las situaciones, en algunos casos me atrevería a decir que lo veo algo normal, pero en otros clama al cielo. 
Algunas veces me he encontrado con abuelitos y abuelitas con problemas de movilidad y yo misma me he ofrecido a ayudarles porque me sabe mal y porque por lo general, en esos casos, a los pocos minutos la cola llega hasta el final del pasillo y hay que agilizar el tema sea como sea, sino nos pueden dar las uvas. Pero cuando veo a una mujer mayor que hábilmente pretende colarse creyendo que nadie le va a ver y esta más sana que un roble...lo siento pero no puedo tolerarlo. ¿Se creen que una vez entran en el super se vuelven invisibles?, en serio que no lo entiendo, ¿se creen que los demás hacemos cola porque somos tontos? ¿o porque no tenemos otra cosa mejor que hacer?...hay que fastidiarse. No me queda otra que sacarles los colores indicándoles la frase del millón de dólares: - señora...que ya tiene una edad. Esta frase nunca falla, es molesta y da donde más duele. Pero a veces no queda más remedio que poner a ciertas personas en su sitio, sino ¿de que sirve hacer cola para que te atiendan si cuando llega la lista del barrio se va a poner la primera?.
Se supone que las colas conceden un orden de prioridad, el que primero llega es el primero en ser atendido y así sucesivamente. ¿No veían barrio Sésamo?...esto es cerca...y esto es lejos...a mí no me sirve de nada que baje en zapatillas porque vive al lado y ya la conocen todas las cajeras o que haga alusión al hecho de que se ha dejado las verduras cociéndose y no quiere que se le pasen...oye pues que quieres que te diga...te esperas como todo el mundo, sino haber bajado antes. Si todos hacemos lo mismo, las colas del supermercado o de las tiendas se convertirían en una batalla campal, vamos que Juego de Tronos se iba a quedar corto.
Yo creo que en esta sociedad a las personas en general no les gusta esperar, eso de hacer cola es un tostón y algunos creen que pueden saltarse las normas y pasar por encima del resto por su cara bonita. La finalidad de una cola es organizar a las personas por orden de llegada. No podemos abalanzarnos todos a la vez, sería caótico.
Pero las reglas están para saltárselas, siempre hay alguien que pretende sacar partido de la situación y otra persona que se calla para no entrar en conflictos. Así no vamos bien señores y señoras, no vamos bien.
Los cambios empiezan en actos tan cotidianos como este. Aquí es donde podemos ayudar a los demás a predicar con el ejemplo. Tampoco cuesta tanto. 
Una sociedad civilizada y respetuosa tampoco es algo difícil de conseguir, depende de todos.




Gubi's place