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viernes, 21 de julio de 2017

Mercados de barrio...




Una de las consultas de mi dentista está cerca de uno de los mercados más populares de la ciudad Condal y como nunca había entrado aproveché el otro al salir de la consulta para dar una vuelta y empaparme del peculiar ambiente.
Los mercados y las tiendas de barrio no deberían cerrar nunca, promueven el consumo local y aportan alegría a la calle porque al final todo el mundo se conoce y se crea una complicidad bastante curiosa entre el vecindario que lo frecuenta.
Tanto en el mercado como en las tiendas de alrededor puedes encontrar de todo, no hace falta ir a unos grandes almacenes repletos de gente pudiendo ayudar al pequeño comercio que tanto sufre en estos tiempos.
No os podéis ni imaginar la de cosas que puedes comprar y de calidad, comida para llevar, verduras, legumbres, pescado, carne...lo que queráis. Además te llena de buen rollo ir a pasear, mientras te sientas a tomar una café y escuchas sin querer la conversación de varios vecinos que hablan con añoranza de lo mucho que han cambiado las cosas... 
Los mercados son lugares entrañables, llenos de historias, repletos de vida y movimiento, ideales para conocer a personas de lo más peculiares. 
No perdáis nunca la oportunidad de visitar un mercado de barrio porque merece la pena. Los centros comerciales están muy bien porque nos ofrecen de todo, pero carecen de ese encanto que caracteriza a un mercado de toda la vida.




Gubi's place.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Anuncios de ropa por Internet...




Durante estas vacaciones vi un anuncio en repetidas ocasiones que me hizo plantearme seriamente que vivimos en una sociedad consumista al cien por cien en la que se fomenta la compra compulsiva. Pero no sólo eso, tengo la sensación y esto ya es una opinión totalmente personal de que la imagen de la mujer en este tipo de anuncios queda un poco a la altura del betún. Me voy a explicar un poco mejor, digamos que cuando veo este tipo de spots, en concreto el anuncio de Showroomprive.es, que aunque no me guste hacer publicidad lo he de decir, percibo una imagen de mujer estúpida consumista compulsiva a la que sólo le interesa lucir bonita y debo confesar que no me hace mucha gracia. 
Por un lado soy consciente de que es muy cómodo comprar por Internet, que te lo traigan a casa y devolverlo si la prenda no te sienta bien. Evitas colas, aglomeraciones en las tiendas en épocas de rebajas y con sólo darle a un click tienes la prenda que deseas. Además es algo que se está imponiendo a pasos agigantados y que cada vez gana más adeptos/as. Lo que pasa es que me da la sensación de que se muestra una imagen de mujer obsesionada con tener el mejor fondo de armario del barrio, con el hecho de disponer de múltiples complementos para cada ocasión y ser la más cool entre sus amigas ya que tiene un modelito para cada ocasión. A mí eso me parece un poco humillante y creo que los publicistas sin querer o queriendo tildan al sector femenino de frívolo y un tanto estúpido. Da la sensación de que la gran mayoría de las mujeres viven obsesionadas por la moda, lo que vendría a decir unas fashion victims y que sólo se sienten bien comprando. Cosa que es totalmente falsa, todo se ha de decir, porque a mí me gusta la moda pero no me vuelvo loca ni me dejo la nómina en ropa ya que considero que hay cosas mucho más importantes que tener veinte bolsos de marca en el armario. Pero respeto y entiendo que aquellas personas que se lo puedan permitir los tengan sino les motivan otras cosas. Yo no juzgo a nadie, cada cual que decida que hacer con su dinero, faltaría más.
Pero creo que la polémica esta servida ya que esto es un arma de doble filo y puede desencadenar en una enfermedad psicológica, conocida como oniomanía que muchas personas padecen sin saberlo. No exagero porque hace relativamente poco vi un programa en televisión acerca de este tema dónde se hacía el seguimiento del día a día de un grupo de mujeres de diferentes edades y pertenecientes a distintos estatus sociales, que vivían única y exclusivamente para comprar. Mujeres que habían solicitado incluso créditos, otras pocas que estaban a un paso de que les embargaran la casa porque su obsesión por las compras las había dejado sin blanca y muchas de ellas que no disponían de suficiente espacio para poder guardar las cantidades industriales de ropa que compraban al año y que debían hacer uso del garaje, del sótano o buhardilla para seguir almacenando cantidades y cantidades de ropa.
Cuando ves esto, te planteas muchas cosas, bien es cierto de que a todas la mujeres o al menos a la gran mayoría nos gusta lucir bien y tener ropa suficiente para poder afrontar cualquier situación que se nos presente. Pero una cosa es esto y otra bien distinta es disponer de tanta ropa que ya no cabe ni en casa. O solicitar un crédito, o vender muebles, joyas y demás enseres personales porque la obsesión por comprar es tan grande que se ha convertido en el centro de nuestra existencia. O incluso poder perder la casa porque no puedes controlar tus impulsos cuando entras en una tienda. El tema es grave, por lo pronto el sector femenino es el más afectado, pero es lógico teniendo en cuenta en que clase de sociedad vivimos. Así que tenemos un problema de trasfondo muy serio.
Esto son palabras mayores señores/as, por eso he indicado antes de que es un arma de doble filo ya que estamos hablando de un trastorno psicológico que empuja a quién lo padece a comprar de forma compulsiva sin una necesidad real. Y lo único que hacen estos anuncios mostrados de esta forma tan tonta y tan aparentemente inocente, es fomentar y acrecentar la oniomanía, que ya he mencionado antes.
Muchas veces este impulso incontrolado es una manera de suplir ciertas carencias afectivas o emocionales comprando cosas que a corto plazo no vamos a usar. Pero como ya he dicho, el problema real es esta sociedad que una vez más nos trata como a borregos, marcándonos las pautas en todo momento sin dejar que pensemos por nosotros mismos. Y no sólo eso, el culto al cuerpo, el ser jóvenes eternamente, la alta competitividad, las acusadas desigualdades existentes...empujan a muchos/as a aislarse de todo esto refugiándose en este tipo de aficiones que les ayudan a sentirse mucho mejor mientras mantienen su mente ocupada.
Por eso salir de esta rueda es complicado, pero una vez se consigue y se ven las cosas desde otra perspectiva, todo funciona mucho mejor y la visión de esta sociedad entonces es de risa, creedme.




Gubi's place.


miércoles, 24 de agosto de 2016

El negocio de vender bragas usadas por Internet...




Cuando una cree que lo ha visto casi todo en esta vida es cuando aparecen noticias de estas que hacen replantearse en que clase de sociedad estamos viviendo y que les ocurre a los habitantes de este planeta.
Antes de seguir indico de nuevo que yo soy fetiche de los pies, me gusta mirar los de los demás y observar quién los tiene bonitos...pero ni me lanzo encima de la gente, ni los toco, ni acaricio, ni los beso, ni los lamo, ni mucho menos me excito con ellos, faltaría más. Simplemente no les tengo aprecio a los míos y me gusta envidiar de forma sana a todos/as aquellos/as que tienen pies hermosos. Ni es algo sexual, ni estoy enferma ni nada por el estilo, considero que es una manía más o menos extraña o extravagante que tengo desde la más tierna infancia.
Pero desde que leí que ahora en Cataluña se ha puesto de moda el vender bragas usadas y que gana adeptos a diario, estoy que no doy crédito en serio. Esta moda, importada de Japón, como no, consiste en vender la ropa interior que se haya usado y por lo que he leído, si está muy usada e impregnada de fluidos corporales aún está más cotizada, increíble.
No me gusta hacer propaganda pero como por lo pronto sólo hay una página, la compartiré con vosotros/as para los que estéis interesados/as en saber como funciona. La plataforma española se llama Secret Panties y ha sido creada por Katia Ehlert.
Entiendo que muchas personas puedan ser fetiches de algo, yo misma lo acabo de confesar me llama la atención esa parte de la anatomía humana...pero no compraría los calcetines sudados de alguien por muy bonitos que tuviera los pies. En serio creo que soy algo más cabal y no he llegado aún a un extremo preocupante. 
Por lo que no puedo llegar a entender como alguien compra una braga usada, impregnada de flujo vaginal o con todo el requesón allí esparcido y se la pone...manda huevos en serio, es que hay que estar poco centrado para hacer una cosa así. Siento ser brusca, pero es que es algo tan antihigiénico, tan repugnante, tan sumamente asqueroso y vomitivo que no me entra en la cabecita. Además que esto es peligroso, porque estas expuesto a contraer cualquier enfermedad, ya que habrán personas sanas y limpias que vendan su ropa interior y personas no tan sanas ni tan limpias que también la vendan. 
Ni regaladas las querría yo, vamos es que ni harta vino me encasqueto yo la bragas de alguien que acaba de venir del gimnasio o que ha pasado un larga jornada en la oficina. En este caso tendría que hablar de calzoncillos o bóxers, seria más adecuado debido a mi condición sexual.
No pretendo hacer una guasa de esto, pero es para reírse, el ser humano cada vez está más aburrido y no sabe como invertir su tiempo libre porque fetichistas han habido siempre pero esto es demasiado y si encima sólo son capaces de excitarse llevándolas puestas, tienen un grave problema.
Y que además tenga que leer que las bragas de embarazada son las que más cotizadas están, me parece una broma de mal gusto y una falta de respeto enorme. 
Pero esta es la nueva moda que arrasa en Internet y que debido al éxito que está teniendo en Cataluña pretende abrir mercado en Japón, la cuna de este tipo de negocio, para que los japoneses puedan comprar bragas de mujeres occidentales ya que ahora sólo pueden disponer de la ropa interior de mujeres asiáticas.
Pues nada, ya sabéis, toda aquella ropa usada que ya no os vais a poner y que posiblemente acabe en la basura, ahora ya tiene una nueva utilidad. Podéis sentiros contentas sabiendo que hombres desconocidos van a excitarse y tocarse con ella puesta. Ver para creer.




Gubi's place.