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miércoles, 2 de noviembre de 2016

El buen uso de las redes sociales...




La línea que separa el buen uso de la redes sociales del mal uso es muy fina y si nos descuidamos podemos traspasarla muy fácilmente. Digo esto porque hoy mismo he echado una ojeada a mi Facebook y me he encontrado con la sorpresa de que uno de mis contactos, amigo desde hace muchos años ha publicado un corto destinado al público homosexual en el que dos hombres mantienen relaciones sexuales. 
Jamás, repito, jamás he insultado ni faltado el respeto a su condición sexual, sino todo lo contrario. Lo respeto y entiendo que le guste publicar fotografías sugerentes de hombres con poca ropa o en poses provocativas pero lo de hoy es pasarse de la raya y por ese mismo motivo me he tomado la libertad de reportar su publicación habiéndole enviado un mensaje previo para indicarle que hay cierto contenido que considero que no es apto para publicar en este tipo de redes sociales.
Evidentemente que cuando lea mi mensaje y vea el reporte de su publicación le va a sentar como una jarra de agua fría, pero considero que por los años de amistad que nos unen y que ya tenemos una edad, será capaz de entender que no se trata de una crítica destructiva, sino todo lo contrario.
Evidentemente que cada uno posee libertad absoluta de publicar y mostrar lo que le venga en gana en su muro, ya que para eso es suyo, no obstante considero que debemos ser un poco cautos con ese tema puesto que no todo el mundo recibe esas publicaciones de la misma forma. Lo que para uno es divertido para otro puede no serlo.
Con esto no pretendo imponer a los demás lo que deben y lo que no deben publicar o mostrar en sus respectivos Facebooks ya que no soy nadie para llevar a cabo esa tarea. Simplemente se trata de respeto, nada más, si hay ciertas cosas que para una persona son ofensivas y de mal gusto...y resulta que después esa misma persona hace lo mismo y encima se queja porque se lo dicen, no es muy inteligente ni considerado. 
Si a alguien le apetece ponerse a tono, que lo haga, pero que no haga partícipes a aquellos que no se lo han pedido, teniendo en cuenta además que entre sus contactos hay personas de todas las condiciones sexuales.
Lo que ocurre es que vemos cosas, nos animamos y empezamos a compartir y publicar como locos, no ponemos el freno, no nos paramos a pensar ni a recapacitar por un momento si aquello que estamos exponiendo en nuestro muro es lo más adecuado y tampoco somos conscientes muchas veces de si todo aquello va a ser aceptado de la misma forma por todo el mundo.
Por eso hago hincapié en que la línea es muy fina y traspasarla es muy pero que muy fácil. 
Lo mismo ocurre cuando te etiquetan en fotografías, publicaciones o vídeos que consideras inapropiados y que para más inri ni siquiera has solicitado que tu nombre aparezca visible para los demás. Sin embargo la persona que ha colgado eses vídeo y que después te etiqueta ha considerado por cuenta y riesgo que así debía ser...pues que me lo explique porque no logro comprender, una vez más, que se me haga partícipe de algo que ni tan solo he pedido.
No me negaréis que las redes sociales, son un arma de doble filo y que su mal uso acarrea problemas, mal entendidos e incluso rupturas y peleas.
Por mi parte me mantendré a la espera hasta saber la reacción de mi amigo, ya que tengo mis dudas en como va a encajar esto, ¿lo va a entender o creerá que es un ataque directo? y lo más importante es si querrá seguir manteniendo mi amistad. Es drástico pero nunca se sabe ya que es la primera vez que me he visto obligada a reportar una de sus publicaciones.
Aunque confío en que sabrá que se lo digo de buenas y entenderá que en ningún momento hago una crítica destructiva ni intento menospreciar sus gustos y preferencias. Ya son muchos años y conoce a la perfección de que pie cojeo al igual que yo puedo decir lo mismo de él.








Gubi's place.

lunes, 22 de agosto de 2016

Más vale tarde que nunca...




Este famoso proverbio por todos bien conocido, no puede ser más cierto. Es importante hacer las cosas aunque sea con retraso y cada cual se toma su tiempo a la hora de decidir cuando lo lleva a cabo.
Como de costumbre tengo otra anécdota de esas que me suceden de vez en cuando y que una vez más me hace replantearme ciertas cosas a cerca del funcionamiento de la mente humana.
Hace dos años asistía a clases de claqué en Barcelona, me encantaba y lo pasaba muy bien aunque era realmente complicado. Viendo las películas me parecía tan sencillo...que engañada estaba la leche. Pero bueno, las dificultades a la hora de aprender este curioso baile no son el motivo de este post. La historia es que conocí a personas bastante majas y curiosas, algunas de las cuales aún conservo en mi lista de contactos de Facebook. 
Por aquel entonces grabamos dos vídeos con el baile de final de curso y yo me encargué de enviarlo a las chicas para que todas pudieran tener aquel recuerdo tan bonito aunque lo hiciéramos realmente mal. 
Poco después busqué por las redes sociales a dos de ellas con las que había hecho amistad y así enviarles una invitación para formar parte de mis círculos. Una de ellas me contestó al momento y hemos hablado y compartido varias cosas, la otra no se pronunció hasta ayer, que recibí un mensaje suyo. Aún no doy crédito, estoy altamente sorprendida porque después de dos años ya no recordaba quién era. Así que  hasta que no mencionó de nuevo las clases indicándome que aún seguía yendo no caí en la cuenta.
Creo que es la primera vez que alguien tarda dos años en aceptar una solicitud de amistad. Lo normal es que la acepten al momento, a los pocos días o que pasen del tema, pero dos años es la leche en serio. Por ello al leer el nombre no sabía ni quién era. Esta claro de que esta mujer se toma la vida con calma y no va a sufrir de úlcera, tampoco acepta cualquier solicitud, la estudia durante dos años hasta que se decide jajajaja, es gracioso en serio. Me decía que ni siquiera había visto el mensaje, madre mía que despiste el suyo. Se lo ha encontrado por casualidad, se habrá rebanado los sesos intentando averiguar quién era yo hasta que habrá caído que coincidimos en los talleres de Les Cotxeres de Sants.
Bueno pues después de dos años hemos retomado de nuevo el contacto y quizá más adelante volvamos a coincidir en otra clase de claqué, nunca se sabe.
¿Os ha pasado alguna vez? ¿Alguien ha tardado más de dos años en añadir vuestra solicitud de amistad en alguna red social?




Gubi's place.






lunes, 1 de agosto de 2016

El mal uso del teléfono móvil...



Aunque esta imagen lamentablemente es conocida por muchas personas, cada vez que vemos por televisión o por la red como alguien graba una pelea sin hacer nada al respecto...nos hierve la sangre. Al menos eso me pasa a mí, no entiendo el morbo que puede suponer grabar una pelea con el teléfono para colgarlo en Youtube, en Facebook o Instagram en vez de poner fin al tema, llamando a la policía o interviniendo si es preciso.
Por desgracia al ser humano le gusta la violencia, se recrea y disfruta cuando ve cosas así. De forma indirecta es cómplice del agresor y también fomenta la violencia.
De hecho y sin ir más lejos hoy he visto un vídeo por Internet en el que una persona grababa a un chico propinándole una buena paliza a otro justo a escasos metros y a la vez otra persona un poco más alejada recogía la imagen de la paliza y del tipo que estaba al lado grabando. 
Me ha sorprendido porque se muestra como algo muy normal al que por desgracia debemos acostumbrarnos a marchas forzadas, pero a mí esto me pone muy nerviosa, no me gusta ver estas cosas y creo que no me quedaría mirando a ver cuanto aguantan o cuál de los dos cae antes. Además hasta que no se ha visto claramente que la vida del chico que recibía la paliza estaba en peligro, no ha actuado el tipo del teléfono que entonces se le ha puesto en marcha la única neurona que tenía y ha decidido que ya era hora de poner fin y separarles.
Estoy muy de acuerdo en utilizar el teléfono si es necesario, por ejemplo para denunciar actos violentos, injusticias o incivismo. Respaldar nuestra opinión conjuntamente con material gráfico es muy importante para poder gestionar las denuncias oportunas y pertinentes. Pero usar el móvil para recrearse con la violencia, no lo entiendo, este tipo de actos nos está volviendo más inhumanos e insensibles, convirtiéndonos en espectadores impasibles a los que sólo les falta una silla y el bol de las palomitas para disfrutar en vivo y en directo de este tipo de actos que encima son gratuitos y se producen prácticamente a diario.
Y no sólo me refiero al hecho de grabar una paliza, sino también a promover el bullying en las escuelas y mostrar las atrocidades que seres desaprensivos, sádicos y energúmenos cometen contra aquellos más indefensos.
Que gran invento el teléfono y a la vez que arma de doble filo...que grande es el ser humano ¿no?, eso dicen...y a la vez que débil y malvado es porque cae muy bajo dejándose llevar por sus demonios internos. A mí esto me sirve para confirmar que hay mucha maldad en el mundo y al grabar este tipo de cosas sólo se consigue acentuar aún más el daño que algunos/as hacen a otros/as.
¿Por qué no se muestran más vídeos en los que alguien ayuda a un animal? ¿Por qué no grabar el momento en el que una persona ayuda a otra?, claro que existen, pero al parecer provoca más placer ver algo malo y negativo que ver algo positivo y bueno. No sé porque la mente humana es así y se recrea de esta forma con el daño ajeno. 
Con lo contenta que me pongo yo cada vez que veo un vídeo en el que algo bonito sucede...que no logro entender como otros/as se ponen contentos/as viendo todo lo contrario. 
Pero vivimos en un mundo lleno de contradicciones dónde muchas veces el mal uso de los grandes inventos nos deshumaniza a pasos agigantados. 
¿Qué pensáis al respecto? ¿Sois de los que grabáis todo con vuestro teléfono?.




Gubi's place