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viernes, 7 de julio de 2017

¿Por qué suenan las tripas en los momentos más inoportunos?...




¿A quién no le han sonado las tripas en los momentos más inoportunos? algo aparentemente inocente puede causarnos graves molestias según el lugar y la compañía con la que estemos. 
El hecho de que nos suenen las tripas es algo totalmente normal y se produce a diario, solo que son sonidos leves y no los escuchamos. En medicina a estos sonidos se les llama borborigmos, son ruidos gastrointestinales producidos por el movimiento de gases y líquidos.
Hasta la fecha servidora creía que era debido al hambre pero al parecer nos pueden sonar las tripas en más de una situación y no por lo que acabo de explicar sino por vivir momentos que nos provocan estrés y ansiedad, por ejemplo una reunión o un examen. 
Yo lo he podido comprobar en mis propias carnes porque tenía una sesión informativa en relación a mi proyecto y han empezado a sonarme las tripas, más bien diría yo a rugir y he intentado mantener la compostura apretando el estomago con el handicup que en cualquier momento se me podría escapar una ventosidad o lo que hubiese sido peor aún hacerme mis necesidades encima, vamos. Encima me había bajado la menstruación, me estaba durmiendo y me encontraba bastante mal. Menudo cóctel os lo aseguro, se me había juntado todo concentrándose en las dos horas de reunión, que ya tiene guasa la cosa. 
En fin, son cosas que pasan, el cuerpo humano está repleto de sonidos y fluidos de lo más variopinto, quién lo niegue debe venir de otro planeta porque funcionamos todos de la misma manera. Lo único que ocurre es que cuando uno lo hace no pasa nada, pero como lo hagan otros...la cosa cambia bastante, ¿acaso no es cierto?.




Gubi's place.

sábado, 4 de marzo de 2017

No dejes que el trabajo te absorba...



No puedo estar más de acuerdo con la frase que he escogido para titular este post y os aseguro que yo lo estoy experimentando en mis carnes y no es nada aconsejable. Está claro que el trabajo no puede convertirse en el centro de nuestra existencia, trabajemos por cuenta propia o ajena. Hoy he tenido que poner freno al tema, porque ando súper cansada y esto no puede ser bueno para la salud. Me estoy obsesionando con mi proyecto y debo entender que ya hago muchas cosas durante la semana, así que debo hacer lo posible por tomarme un respiro los fines de semana y desconectar porque en la vida ha de haber tiempo para todo y ahora toca descansar y recuperar el cansancio de la semana.
Así que ya sabéis, el trabajo no puede convertirse en el centro de vuestras vidas, debéis priorizar y dedicaros tiempo a vosotros/as porque todos/as nos lo merecemos. 
Hoy, hasta las seis de la tarde no he podido desconectar un poco, porque además he limpiado todo el piso...pero vamos que lo que yo hago, lo hace mucha gente y así vamos todos luego, arrastrando una losa como ya indiqué el lunes pasado en otro post.
Todo a su tiempo, que la vida es lo suficientemente larga como para que nos de tiempo de hacer muchas cosas. El que mucho abarca al final acaba ahogándose...así que ya lo sabéis...trabajar para vivir, no vivir para trabajar.





Gubi's place.

jueves, 22 de septiembre de 2016

La manía de levantarse de los asientos...antes de tiempo.




Ya estoy de vuelta y con las pilas cargadas para seguir con mis posts. Tras un par de días de infarto por fin puedo sentarme delante del ordenador y escribir acerca de un tema que a mi me hace mucha gracia porque siempre pasa lo mismo...francamente somos seres de costumbres y el dicho popularmente conocido "¿dónde va Vicente?, dónde va la gente" es tan cierto como que la tierra es redonda y achatada por los polos.
Creo recordar que ya indiqué en su momento que a mí lo de viajar en avión mucha gracia no me hace la verdad, pero poco a poco me voy acostumbrando y lo voy llevando mejor. El tema no es ese, no voy a hablar de eso que sino me repetiré más que el ajo y no es plan. Pero como recientemente he viajado en avión, aprovecharé para explicar este hecho que creo que muchos/as de vosotros/as también habréis experimentado en algún momento.
La cosa es que me hace mucha gracia el ver que una vez el avión aterriza y nos dan las indicaciones oportunas y pertinentes de que TODO el mundo permanezca sentado y con el cinturón abrochado hasta que no se indique lo contrario en la parte superior luminosa dónde aparece el icono de un cinturón...la gran mayoría de la gente hace caso omiso, se desabrochan y empiezan a levantarse con nervios y estrés sabiendo que van a permanecer de pie un buen rato hasta que se para el motor y nos acerquen a la pasarela o bien vengan los correspondientes autobuses a buscar a los pasajeros si la llegada se produce en horas intempestivas o por falta de espacio y se aterriza muy lejos de la terminal.
Entiendo que si pasas varias horas en un avión lo que más desees es poder estirar las piernas, en eso estamos todos/as de acuerdo porque a mi me sucede lo mismo, pero me parece un poco estúpido que al igual que la imagen con la que encabezo este post, la gente se quede plantada en el pasillo dónde nadie puede avanzar y dónde ni siquiera los propios auxiliares de vuelo pueden moverse para dar indicaciones ni desplazarse de un lugar a otro. Entiendo porque son rápidos y hábiles a la hora de permanecer en la zona de las puertas, ya que se lo ven venir.
 Esta claro que a la peña le mola el calor humano, todos bien apretaditos esperando diez minutos o incluso más hasta que por fin se abren la puertas. A todo ello hay que añadir el hecho de que prácticamente la totalidad de las personas que están de pie han abierto los compartimentos de maletas de mano y entre empujones y golpes las van sacando incordiando al resto de personas, sino imaginaos la escena y negar lo evidente..empujados por la ansiedad de que nadie les coja nada. Cosa que también es absurda puesto que en esas circunstancias y sabiendo que la falta de movilidad es acusada, nadie va a poder abandonar el avión a menos que sepa traspasar las paredes.
Ahora que lo veo desde otra perspectiva me resulta una actitud y un comportamiento un poco maníaco compulsivo ya que antes también hacía lo que la mayoría, desabrochar el cinturón con nerviosismo, levantarme de un respingo y abrir el porta maletas para coger mis cosas antes que los demás con el temor de que alguien se apropiara de mi equipaje de mano. Ni que fueran a darme puntos por ser la más rápida. Si lo analizo fríamente es muy estúpido ya que no gano nada, sólo el golpear a alguien con la maleta, el que otro pasajero me golpee a mí, el que me caiga algo en la cabeza, el propinarle un codazo a alguien o que me lo den a mí y sobre todo el hecho de esperar varios minutos de pie en una mala postura porque he colocado mal el equipaje de mano junto con el equipaje de mano de otra persona y eso nos provoca no poder movernos a ninguno de los dos. 
Seamos prácticos, he llegado a la conclusión de que prefiero quedarme sentada tranquilamente, controlando que nadie coja por descuido...o no...mis cositas y cuando casi todo el rebaño abandone la cabina entonces con tranquilidad cojo mi equipaje y abandono el avión con calma, tranquilidad y cero estrés. Porque hay personas que ni de vacaciones se relajan.
Yo ya lo he puesto en práctica y creedme si os digo que es lo mejor, para que estar de pie aumentando el agobio general, cuando se puede permanecer sentado tranquilamente y salir de forma ordenada y sin molestar. Pero esto es un tema que aún hay que pulir porque en los vagones de metro y tren ocurre igual, a parte de que no dejan salir, la gente entra como si fuera aquello una estampida arrasando con todo y sin importarles si empujan a otro pasajero. 
Educación, respeto y paciencia señores/as.



Gubi's place.