Mostrando entradas con la etiqueta Sonidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sonidos. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de julio de 2017

¿Por qué suenan las tripas en los momentos más inoportunos?...




¿A quién no le han sonado las tripas en los momentos más inoportunos? algo aparentemente inocente puede causarnos graves molestias según el lugar y la compañía con la que estemos. 
El hecho de que nos suenen las tripas es algo totalmente normal y se produce a diario, solo que son sonidos leves y no los escuchamos. En medicina a estos sonidos se les llama borborigmos, son ruidos gastrointestinales producidos por el movimiento de gases y líquidos.
Hasta la fecha servidora creía que era debido al hambre pero al parecer nos pueden sonar las tripas en más de una situación y no por lo que acabo de explicar sino por vivir momentos que nos provocan estrés y ansiedad, por ejemplo una reunión o un examen. 
Yo lo he podido comprobar en mis propias carnes porque tenía una sesión informativa en relación a mi proyecto y han empezado a sonarme las tripas, más bien diría yo a rugir y he intentado mantener la compostura apretando el estomago con el handicup que en cualquier momento se me podría escapar una ventosidad o lo que hubiese sido peor aún hacerme mis necesidades encima, vamos. Encima me había bajado la menstruación, me estaba durmiendo y me encontraba bastante mal. Menudo cóctel os lo aseguro, se me había juntado todo concentrándose en las dos horas de reunión, que ya tiene guasa la cosa. 
En fin, son cosas que pasan, el cuerpo humano está repleto de sonidos y fluidos de lo más variopinto, quién lo niegue debe venir de otro planeta porque funcionamos todos de la misma manera. Lo único que ocurre es que cuando uno lo hace no pasa nada, pero como lo hagan otros...la cosa cambia bastante, ¿acaso no es cierto?.




Gubi's place.

miércoles, 22 de febrero de 2017

En este edificio las paredes son de papel...




Vivo en un piso antiguo con las paredes de hojas de fumar y eso implica oír todo tipo de sonidos, agradables y desagradables, de los que gustan y de los que no se aguantan...pero no queda otra porque vivimos en colmenas y mientras no haya otra has de aguantarte si oyes como el vecino del primero orina, si el del entresuelo ronca como un búfalo o si los del segundo se pelean o gritan. Es lo que hay tú, la verdad es que cuando no hay suficiente guita uno ha de conformarse con lo que tiene, ya vendrán tiempos mejores...que nuestro pisito es muy cuco y aquí estamos la mar de tranquilos. Sería genial no tener vecinos, pero a día de hoy es un handicap, pero el futuro ya se verá.
Personalmente creo que las casas deberían hacerse con paredes más gruesas que permitieran cierta insonoridad y evitar así el escuchar ciertos ruiditos de nuestros queridos vecinos. La noche pasada sin ir más lejos, algún miembro de la familia de nuestros queridos vecinos del piso superior roncaba, otra veces les he oído cuando he salido al patio interior y lo hacen como bestias enfurecidas, yo no sé si es que andan súper cansados o duermen boca arriba pero el tema es que le entran ganas a una de tirarles una zapatilla en la boca. Pues lo que os decía, nosotros lo oíamos pero poco, de hecho yo estaba a punto ya de dormirme, con tapones en los oídos, eso sí, que en este edificio sin tapones es bastante complicado pegar ojo. Y de repente mi pareja me suelta que algún vecino está aporreando la pared porque le molestan los ronquidos...yo ni me había enterado, ando tan cansada últimamente que caigo plana en breve...pero al parecer algún vecino esa noche estaba hasta el moño así que su manera de demostrarlo fue dando puñetazos en la pared. Esfuerzo en vano porque cuando se coge el sueño y encima se ronca es difícil que dando un golpe en la pared cesen los ronquidos.
Esto es solo una pequeña anécdota, otra veces ponen el volumen del televisor tan alto que seguro lo deben oír hasta los del cuarto piso...pero ya se sabe, paredes finas, sonidos al máximo. Estoy segura de que hacemos un agujero en la pared y acabamos en el piso de al lado. 
Lo que más me sorprende es que a pesar de todo los pisos llevan en pie más de cuarenta años...increíble, a pesar de tener paredes finas e irregulares porque parecen autopistas de lo torcidas que están, el edificio aguanta como un jabato y eso es de admirar, porque las construcciones de hace cuarenta años no tienen nada que ver con las que se edifican ahora, en calidad y en tipología de material y sin embargo cae una bomba y este edificio no se va abajo.




Gubi's place.

domingo, 1 de enero de 2017

Tartamudear...




Tartamudeo: Es un trastorno del habla en el cual los sonidos, sílabas o palabras se repiten o duran más tiempo de lo normal. Estos problemas causan una ruptura en el flujo del lenguaje (llamado disfluencia o falta de fluidez).
Si escribo este post es porque ayer a la noche me vino a la memoria una dura parte de mi vida que gracias a Dios ya tengo superada pero que en su momento me marcó bastante. Resulta que en mi adolescencia tuve problemas serios de comunicación, quizá debido a cambios hormonales, inseguridades...Dios sabe, el tema es que me resultaba muy incómodo incluso ir a comprar a la tienda un simple kilo de naranjas, algo tan simple para mí se convertía en una auténtica odisea. 
Ahora lo pienso y siento un amargo recuerdo de todo aquello pero lo asumo porque fue lo que me tocó vivir y no sería lo que soy sino lo hubiera pasado y me hubiera crecido frente a las adversidades...dicho esto, es fácil adivinar que yo tartamudeaba que era un primor y no podía controlarlo y eso me provocaba unos sudores y un mal estar que me revolvía el cuerpo. 
El peor momento, sin lugar a dudas, fue cuando estuve estudiando Formación Profesional, teníamos un profesor muy dicharachero él que en vez de pasar lista en clase de forma normal, el nos nombraba por el primer apellido y quería que respondiéramos con el segundo. Cada profesor tiene su metodología y yo siempre lo he respetado, pero aquello me sacaba de mis casillas porque cuando llegaba mi turno estaba de los nervios y me costaba una barbaridad decir mi segundo apellido, la verdad es que lo pienso y es del género idiota, pero por aquel entonces yo lo sentía así. Por eso cuando tartamudeaba y se hacía el silencio en clase siempre se reían de mí, que le vamos a hacer. 
Poco a poco lo he ido superando aunque alguna vez en mi edad adulta he tartamudeado en ciertas ocasiones, porque quién ha sufrido este trastorno no siempre lo supera al cien por cien, pero asumiéndolo se hace mucho más llevadero.
Por eso algunas veces cuando veo a chicos/as jóvenes con esta misma problemática les entiendo perfectamente si deciden aislarse en su mundo...pero no hay imposibles y todo se supera si las personas que están alrededor aportan su granito de arena y les respaldan adecuadamente para que se conviertan en adultos libres de miedos e inseguridades.





Gubi's place.

sábado, 30 de julio de 2016

Los camarotes compartidos...




Hace pocos días, mi pareja había estado mirando destinos de vacaciones y apareció una buena oferta con todo incluido durante una semana en la isla de Cerdeña. La única pega es que el viaje se tenía que realizar en un camarote compartido durante varias horas.
Soy consciente que para amortizar el espacio de ese barco se ha de hacer de esta forma sino no existirían estas ofertas tan buenas. Pero sintiéndolo mucho me parece una tocada de narices tener que compartir un camarote con alguien a quién no conozco y encima pagando. 
Que si se tratara de mi familia o algún amigo de confianza no tendría muchas pegas, pero ¿que clase de intimidad tienes con personas a las que no conoces de nada?, jolines, pues no tienes intimidad...así de sencillo. Al menos si estas con tu familia puedes tirarte un pedin con total tranquilidad o si alguien ronca como hay confi pues le puedes tirar una almohada o darle un guantazo con toda normalidad porque sabes que aunque se enfade, al día siguiente seguís siendo tan amigos.
Pero el hecho de dormir con extraños no es lo que más me apetece en esta vida francamente y estoy segura de que muchas personas pensarán como yo.
Quizá es que soy una persona muy maniática y me cuesta adaptarme a cosas nuevas, no sé, me habré hecho mayor o me cuesta salir de mi zona de confort...no soy una persona excesivamente aventurera, que le vamos a hacer, me gustan las cosas sencillas y prácticas. Digamos que mi forma de ser me obliga a controlar lo que hago y con quién lo hago y eso me provoca que me cueste a veces divertirme. Es algo que estoy trabajando desde hace tiempo, no es tarea sencilla pero hago lo que puedo, que no es poco.
De todos modos dejando de la lado mi forma de ser que a nadie le importa, no compartiría camarote con personas que no conozco, no estaría a gusto, no pegaría ojo y lo más probable es que tuviera que irme a cubierta a pasear toda la noche. Que tampoco pasaría nada, pero ya son muchos años aguantándome y se perfectamente que el contacto humano no es mi fuerte.
Porque y si a alguien de los que les toca compartir camarote contigo le huelen los pies o digamos que es una persona poco aseada...pues ya te ha dado el viaje porque a ver quién es el valiente que se queda en esa habitación, yo no, os lo aseguro. Lo mejor es que luego no puedes reclamarle a nadie, porque si has aceptado esas condiciones desde el principio, deberás aguantar a quién te toque, a no ser que tengas la gran suerte de que no lo ocupe nadie, sólo tu y tu pareja...que todo puede ser.
Para concluir diré que soy consciente de que a veces hay que ceder y ser más flexible, pero es que el solo hecho de pensar que he de soportar olores a los que no estoy habituada...me supera.
¿Habéis tenido que compartir camarote alguna vez?.





Gubi's place.