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miércoles, 5 de abril de 2017

Malditas lesiones...


Actualmente tengo un esguince de rodilla, lo que viene a ser un pequeño desgarro de los ligamentos, bastante molesto y doloroso la verdad.
No tengo claro si ha sido por retomar mis entrenamientos en el gimnasio, aunque no me he excedido, lo juro...o bien porque he estado levantando peso de forma repetitiva y he forzado esa zona...desconozco las causas exactas pero creo que me voy a decantar por la primera opción.
Para evitar que esta lesión leve, se convierta en un problema mucho más serio, llevo dos días haciendo reposo en casa, a pesar de que tengo que hacer mil cosas. Mi pareja ha ido sacando al perro por mí, cosa que es de agradecer y yo he procurado salir y moverme lo menos posible...pero como ya he comentado en otros posts, ahora que soy emprendedora esto de estarse quieta, es una utopía. He acabado con el bote de Fisiocrem y me he vendado la rodilla con una venda comprensiva, además de ingerir varios Ibuprofenos...aunque no soy amante de los fármacos. He tenido la pierna en alto, reposada en un reposa pies, le he aplicado calor, frío y parece que después de varios días el dolor remite. Con la de meses que llevaba sin poder entrenar, me pongo las pilas con el gimnasio de nuevo, adaptando por fin mi vida a los nuevos horarios y me lesiono. Manda narices el tema en serio.
Me da rabia, pero prefiero hacer bondad unos días que no resentirme durante una larga temporada, ya que ahora llegan las ferias y se ha de estar al cien por cien.
Tendré paciencia y seguiré haciendo pocos esfuerzos ya que por fin he podido estirar la pierna del todo. Estos días atrás andaba como chiquito y sufriendo el dolor en silencio, como las hemorroides. Bromas a parte, hay lesiones que pueden convertirse en algo serio, así que hay que ir con precaución. Imagino que como corrí en la cinta en una pendiente ascendente del dos por ciento...mi rodilla debió pensar que había perdido la cabeza y está ha sido su manera de demostrar su inconformidad por el hecho de no hacer las cosas bien, ir con el ansía y creer que el cuerpo sigue preparado después de varios meses de parón. En fin, a veces parezco nueva...malditas lesiones y maldita mi poca cabeza.




Gubi's place.

martes, 17 de enero de 2017

Darme lo que sea para acabar con este dolor que soy capaz de arrancarme la muela de cuajo...





Este post lo escribo con motivo de mi agudo dolor de muela causado por una infección debido a que años atrás, muchos años atrás, me la empastaron  y me mataron el nervio. Hasta aquí todo correcto, pues no, si así fuera este post no tendría sentido alguno. Hay una cosa que desconocía y la voy a compartir con todos vosotros y es que al parecer en el noventa por cien de los casos, con el paso de los años deriva en una infección y es lo que me ha pasado a mí, he tenido la desdicha de formar parte de ese diez por ciento, me troncho, me mondo y me parto por la mitad. La semana anterior noté un leve dolor que me pareció muy extraño, llegó sin avisar, de golpe y porrazo así que llamé al doctor y me dieron cita para mañana...lo escribo hoy porque es cuando me ha ocurrido todo esto, no pretendo liaros, pero como me dolía tanto he ido hoy de urgencias. También he de deciros que quedó un muñón de muela porque con los años ese empaste cayó así que mi actual dentista me puso una funda.
Pues yo debido a la intensidad del dolor sabía que me iban a dar una mala noticia y al hacerme la radiografía se ha visto claramente, hay una infección de padre y muy señor mío. Así que habrá que sacar la muela y la funda, porque no se podrá salvar la pieza y con el tiempo cuando se haya regenerado el hueso un implante, Lore, Lore, Macu, Macu...
El dolor al principio era soportable, la cosa se agrabó en el momento en el que usé el irrigador bucal de mis padres, que para más inri lo utilicé dos veces, el Domingo y el Lunes, por eso el Martes a la mañana salí como alma que lleva el Diablo hacía la consulta del médico. 
Creímos que el daño podía ser causado por algún resto de comida, así que mi padre con toda la buena fe del mundo me convenció para que lo usara ya que a mi hermana le ocurrió algo similar y a los pocos días todo volvió a la normalidad. Así que al oír maravillas de aquel aparatito me animé a probarlo. Me preparó la mezcla de agua y colutorio y una servidora lo usó a base de bien, por detrás, por delante, por los laterales...con unas ganas y una alegría que ni os cuento y como sale a propulsión notaba como llegaba a los rincones más difíciles. Mi madre me avisó los dos días: -no lo hagas tan seguido-, pero no la escuché...a las madres hay que escucharlas siempre, porque suelen tener razón. A los pocos minutos noté alivio y pensé: -menos mal que he usado este aparato, al final va a resultar que mi padre estaba en lo cierto, el dolor ha sido provocado por algún resto de comida-. Para nada, que equivocada estaba la virgen, a las pocas horas el dolor era mucho más fuerte, no daba crédito así que me tomé un ibuprofeno y se lo dije a mis padres. Como ya os he dicho lo probé de nuevo el Lunes y a partir de ahí vi las estrellas.
Al día siguiente, es decir hoy Martes, el dolor era tres veces más intenso así que decidimos ir de urgencias al dentista porque no lo podía aguantar.
Como he dicho al principio, yo ya iba con la idea de que me iban a dar una mala noticia y así fue. Empecé a tomar antibiótico ese mismo día después de comer, pero como ya sabéis tarda entre 24 y 48 horas en hacer efecto, en mi caso un poco más debido a la gravedad de la infección. Esa misma tarde mis padres me trajeron un protector de estómago, una caja de Naproxeno porque me quedaban un par de Ibuprofenos, así que si el dolor persistía debía tomar algo para paliarlo y un spray con benzocaína que adormece la zona y ayuda a soportar el dolor. En mi caso no me hizo casi nada, sólo conseguí que me adormeciera la lengua, no pude evitar el tragarlo y para colmo de mis pesares, me fastidió el labio...en fin. A los fármacos que me habían traído mis padres debía añadir, el antibiótico, mi bote de Ana Maria La Justicia, mi caja de vitaminas, un jarabe para la tos, una caja de Frenadol y otra de Aspirinas...así que podéis imaginar la cantidad de fármacos que habían en mi mesa, pero no todos eran míos ¡¿eh?!, que mi pareja ha estado enfermo...digamos que esa tarde había batido mi propio récord puesto que a parte de una aspirina, no soy muy aficionada a los medicamentos. Dejando a un lado el dispensario de medicinas, esa misma noche, la madrugada del Martes al Miércoles, concretamente, sufrí el episodio más intenso de dolor que jamás había sentido desde que tengo uso de razón. Soy incapaz de describirlo y eso es raro en mí puesto que generalmente tengo palabras para describirlo casi todo. Me desperté a la una y media de la madrugada y me tomé otro ibuprofeno, no lo podía aguantar, era tremendo, inhumano. Así que me fui al baño a llorar a la vez que agarré y estrujé una toalla porque no sabía ni que hacer. Los minutos pasaban y el antiinflamatorio no hacía efecto, además como sólo había tomado dos pastillas de antibiótico era imposible que aquello se calmara, yo me quería morir, recuerdo que me di golpes contra la pared porque no podía más. 
Al cabo de una hora se calmó un poco así que agotada decidí irme a la cama para levantarme de nuevo a las cuatro y media de la mañana con un dolor aún más intenso, casi pierdo el conocimiento, es que no soy capaz de describirlo, era una locura, quería arrancarme la muela a lo bestia porque no podía con mi vida...me imagino la cara que habría puesto mi novio si me llega a ver en el suelo, inconsciente, con un charco de sangre cerca, unos alicates en la mano y la muela podrida colgando...no lo hice, evidentemente, aunque ganas no me faltaron porque me pasaron por la mente auténticas locuras, me senté en la taza del wc y empecé a moverme de delante hacía atrás..,parecía poseída, nada me hacía efecto y cada vez me dolía más. Me levantaba, me sentaba de nuevo, movía los pies continuamente, rezaba, recitaba un mantra, me paseaba por la casa, jugué incluso al Candy Crush para distraerme...de locos. Me fui al comedir y cogí la funda de la botella de cava para ponérmela en la mejilla ya que se me había hinchado y pensé que el frío me adormecería la zona, a la vez busqué en Internet algún remedio para paliar aquel dolor y es entonces cuando encontré una página muy interesante que hablaba de las múltiples propiedades del ajo, así que corté un trozo y lo pasé por la zona afectada. Creedme si os digo que a los pocos minutos aquello mejoro y el alivio casi me hace llorar, eran ya las seis de la mañana y el dolor había cesado, así que me fui a la cama de nuevo para levantarme tres horas después a sacar al perro...
Que noche la de aquel año, imaginaos como iba yo al día siguiente, me pasé toda la tarde en la cama y me vino genial la verdad, me embadurné de ajo que era un contento. Adoro al ajo, lo venero, sí, tal cual lo leéis. El ajo funciona por su ingrediente activo, la alicina, una droga antibacterial que lucha contra las infecciones y alivia el dolor. Pero además actúa de anestésico, por eso me calmó a los pocos minutos. Tanto ajo me puse que después el perrito no se quería acercar a mí, le entiendo perfectamente porque mis padres tienen un licor de ajo que toman en ayunas y cada vez que abren ese bote me entran arcadas del olor tan concentrado. Pero comprenderéis que a mí me daba igual, he preferido apestar a ajo antes que sufrir ese inenarrable dolor.
¿Alguno de vosotros ha sufrido alguna vez un dolor así?




Gubi's place.

sábado, 21 de mayo de 2016

España...un país ruidoso por excelencia.



Por todos es bien sabido de que España no es precisamente un país en el que sus habitantes hablen susurrando...aquí nos va la marcha y si puedes decir las cosas más alto para que te oigan bien, mejor que mejor. Hacemos ruido, las cosas como son y lo peor de todo es que nos importa bien poco si molestamos a los demás. 
Hablamos gritando ya sea para llamar a alguien por la calle o si vamos hablando con el movil...da igual, lo que importa es que nos oigan bien y hacer partícipes a los demás de nuestras penurias, calamidades y alegrías. Porque no hay nada más molesto que tener a alguien cerca de tí gritando al dichoso telefonito. No lo llego a entender, si tienes problemas de audición, tiene un pase, pero sino es así, no consigo comprender porque gritamos tanto...sólo es cuestión de subir un poco el volumen y así oiremos mejor.
Pero no solo eso, entras en una tienda y la música bien alta, que no decaiga la fiesta...dejando sordo al personal y fomentando el estrés y las ganas de huir despavorido de ese lugar. Almenos a mí es lo que me provoca, ahora, confieso que años atrás lo toleraba mejor. La estrategía de subir el volumen de la música para favorecer la compra compulsiva, es algo que ya no funciona conmigo desde hace mucho tiempo.
Pero sigamos, te sientas en una terraza de un bar y todo es ruido, carcajadas incontrolables y a todo pulmón, gritos, chillidos y un sinfín de soniditos molestos tales como arrastrar las desagradables sillas de hierro, con premeditación y alevosía por eso, hasta que te entran ganas de girarte hacía la persona y decirle: - ¿no sabe levantar la silla hostias?, hablar gritando...y como en cada mesa se grita tanto, al final no oyes lo que te dice la persona que tienes sentada justo delante de tí. Esto sino hay fútbol, porque si hay partido vas listo.
Entras en un bar musical, un pub o una discoteca y la música suena a bombo y platillo que es un primor. Eso si que es una fiesta...no oyes ni tu propia voz y cuando te acercas a pedir algo para beber a la barra, como no le hagas señas, tardas un buen rato para que te entienda el barman...aunque siempre puedes optar por encaramarte a la barra, apoyarte en el taburete, acercarte al camarero todo lo que tu pequeño cuerpo te permita y gritarle al oído lo que quieres...sin dejar de sonreír claro. Ante todo, buen rollito porque el hecho de que esté la música a todo trapo, tu te quedes afónica y el camarero sordo, no es culpa tuya.
Pero aún hay más, en las noches de verano da gusto ver como los vecinos aprovechan sus patios para festejar cualquier cosa que se les ocurra y hacer una barbacoa a las 12 de la noche. No tengo nada en contra pero es que resulta, que por la noche se suele dormir, se suele descansar...y acaba uno hasta el moño de escuchar conversaciones a voz en grito, risotadas, llantos de niños, gritos de niños, que nadie tiene intención de callar. Por el amor de Dios, seamos respetuosos, entiendo que hace calor y que es está mejor en el patio o terraza tomando el fresco, pero desafortunadamente no viven solos y hay una serie de normas de conducta que uno no se puede pasar por montera con tanta alegría. Así no vamos bien.
Esto sólo es la punta del iceberg, allá dónde vayamos hay alguien gritando o levantando la voz de manera desmesurada...no falla. En el supermercado, en la calle, cualquier lugar es bueno para hablar a gritos. No sé que le sucede a esta sociedad, que ganas de gritar leches. Lo mejor es que las generaciones futuras se comportaran de la misma manera, de hecho ya lo hacen. Piden la cosas a gritos y por cualquier cosa rompen a llorar armando una buena. Han salido con buenos pulmones, más de uno va a ser cantante de ópera mínimo, porque al borde están de reventar más de un tímpano.
No hay que fijarse mucho para darse cuenta de que todo es ruido a nuestro alrededor. Si hacen obras en la calle, es para morirse del gusto y como te toquen cerca de tu vivienda ya puedes hacer una fiesta. Si pasa el camión de la basura, tres cuarto de lo mismo, a parte del olor embriagador que deja a su paso...el sonido es de lo más encantador. Si un vecino se pone a picar la pared un sábado a primera hora de la mañana, da una alegría levantarse con esa música celestial que es un contento. Si los vecinos arrastran las sillas en vez de levantarlas...una y otra vez, una y otra vez...te entran ganas de subir con una daga y recrear alguna escena de Kill Bill. Es así, que queréis que os diga...ahora me diréis que nunca lo habéis pensando ¿no?, pues yo sí.
Entiendo porque el nivel de estrés de los habitantes es tan alto, entiendo porque las personas van aceleradas... si para encontrar un poco de paz y tranquilidad has de hacer filigranas.
Aquí en nuestro país los extranjeros se lo pasan teta, jolgorio, fiesta y cachondeo hasta altas horas de la madrugada. Deben pensar que estamos todos locos y que aquí se trabaja lo justito pero que la fiesta y el griterio se lleva en las venas. Pensándolo bien, no van desencaminados la verdad. Luego salimos de nuestras fronteras y nos sorprendemos con las normas de conducta que imperan en sus países. En muchos lugares de la comunidad Europea a las ocho de la tarde ya no se puede hacer ruido, aquí hasta altas horas de la madrugada. A mí me da que pensar...por eso se nos respeta poco.
En fin señores, que somos ruidosos y molestos, lo llevamos en nuestra sangre y es nuestro sello de identidad. Sería estupendo que se propusiera una sociedad menos ruidosa, creo que todos en general viviríamos mucho más tranquilos, pero por lo pronto creo que es una utopía.
¿Qué pensáis? ¿Creéis que somos ruidosos?




Gubi's place


martes, 26 de abril de 2016

¿Por qué las personas que roncan se niegan a reconocerlo?



Una vez más esta imagen habla por si sola...¿Quién no ha sufrido, alguna vez, la terrible molestia de los ronquidos de su pareja, amigo/a, hermano/a?.
Por desgracia es algo muy habitual y muy molesto porque te despierta de madrugada y después eres incapaz de volverte a dormir. Pero no sólo eso, se te llevan los demonios cuando le das un toque a esa persona para que se de la vuelta y le despiertas sin querer, porque la gran mayoría de las veces no quieres hacerlo, a no ser que acabes hasta el moño, que en ese caso lo sacas de la cama de una patada si es preciso. 
Lo que os contaba, le despiertas y esa persona se incorpora de malas maneras, teniendo presente que el que ronca no es consciente de ello en la mayoría de los casos, una vez incorporado y consciente de que le has despertado, te lo reprocha porque lo has hecho cuando dormía apaciblemente ya que le había costado mucho dormirse...siempre la misma excusa y encima para rematar la jugada, lo niega diciendo que no ronca y que la próxima vez le grabes porque no lo entiende, que sólo respiraba. ¡Venga ya! que tenga la osadía de negarlo y que te rete a que le grabes porque a su entender la intensidad no debe ser tan grande como para despertarte es de hostia con la mano abierta y marcando los cinco dedos a fuego. Negarlo es un clásico entre clásicos, entiendo que da vergüenza reconocer que uno/a ronca, es como dejar la tapa del Wc levantada alegando que no te das cuenta...lo sabes, pero no lo haces...por pereza Dios sabe...pero lo sabes. Así que en muchos casos, aunque lo nieguen en el fondo lo saben.
Soy consciente de que el hecho de que te despierten no es agradable en ningún caso, pero la persona que te da un toque no lo hace por gusto, lo hace porque realmente no puede dormir, porque es molesto y porque una vez que se te mete ese sonido dentro ya estás perdido...hagas lo que hagas no podrás dormir. Es lo mismo que escuchar el zumbido de un mosquito, por mucha pereza que te de levantarte de la cama, encender la luz y buscarlo por todos los rincones de la habitación, hasta que no lo aniquilas no puedes dormir tranquilo. Esto es igual.
Reconozco de todos modos, que yo tengo el oido muy fino y que puedo llegar a despertarme escuchando el sonido de una hoja de papel cayendo al suelo, incluso llevando tapones. Siento ser tan coñazo, pero la naturaleza me ha hecho así que le voy a hacer, hay una parte de mí que está al acecho y pendiente de cualquier sonido...a saber que debí ser en otra vida.
Bromas a parte, los ronquidos no son agradables y hasta la fecha se desconoce algún método que funcione para combatirlos. 
Al escribir este post me viene a la memoria una grandísima película de Louis De Funès, rodada en 1966, La Grande Vadrouille que recomiendo totalmente porque la escena que transcurre exactamente en el minuto 1:20:05 no tiene desperdicio alguno. Después de tantos años la veo y aún no puedo parar de reír. Os dejo la película en versión original para que podáis disfrutar del cine francés y de este grandísimo actor, ya fallecido, en toda su esencia.






Almenos con la escena de esta película los ronquidos pueden incluso resultar hasta divertidos...sólo ironizaba, claro está, porque dormir al lado de un Buffalo no mola nada.
Ya sabéis, si queréis que una persona que ronca lo reconozca y entienda que es molesto y que no sólo se despierta ella sino también quién lo sufre...tendréis que grabarlo y mostrárselo al día siguiente a ver si así os hace un poco más de caso y se coloca de lado con la boca cerrada...porque ya lo dicen: - en boca cerrada, no entran moscas.
Sino debéreis dormir en el sofá, como he hecho yo en alguna ocasión...o sino a silbar como en la película.




Gubi's place