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miércoles, 22 de febrero de 2017

En este edificio las paredes son de papel...




Vivo en un piso antiguo con las paredes de hojas de fumar y eso implica oír todo tipo de sonidos, agradables y desagradables, de los que gustan y de los que no se aguantan...pero no queda otra porque vivimos en colmenas y mientras no haya otra has de aguantarte si oyes como el vecino del primero orina, si el del entresuelo ronca como un búfalo o si los del segundo se pelean o gritan. Es lo que hay tú, la verdad es que cuando no hay suficiente guita uno ha de conformarse con lo que tiene, ya vendrán tiempos mejores...que nuestro pisito es muy cuco y aquí estamos la mar de tranquilos. Sería genial no tener vecinos, pero a día de hoy es un handicap, pero el futuro ya se verá.
Personalmente creo que las casas deberían hacerse con paredes más gruesas que permitieran cierta insonoridad y evitar así el escuchar ciertos ruiditos de nuestros queridos vecinos. La noche pasada sin ir más lejos, algún miembro de la familia de nuestros queridos vecinos del piso superior roncaba, otra veces les he oído cuando he salido al patio interior y lo hacen como bestias enfurecidas, yo no sé si es que andan súper cansados o duermen boca arriba pero el tema es que le entran ganas a una de tirarles una zapatilla en la boca. Pues lo que os decía, nosotros lo oíamos pero poco, de hecho yo estaba a punto ya de dormirme, con tapones en los oídos, eso sí, que en este edificio sin tapones es bastante complicado pegar ojo. Y de repente mi pareja me suelta que algún vecino está aporreando la pared porque le molestan los ronquidos...yo ni me había enterado, ando tan cansada últimamente que caigo plana en breve...pero al parecer algún vecino esa noche estaba hasta el moño así que su manera de demostrarlo fue dando puñetazos en la pared. Esfuerzo en vano porque cuando se coge el sueño y encima se ronca es difícil que dando un golpe en la pared cesen los ronquidos.
Esto es solo una pequeña anécdota, otra veces ponen el volumen del televisor tan alto que seguro lo deben oír hasta los del cuarto piso...pero ya se sabe, paredes finas, sonidos al máximo. Estoy segura de que hacemos un agujero en la pared y acabamos en el piso de al lado. 
Lo que más me sorprende es que a pesar de todo los pisos llevan en pie más de cuarenta años...increíble, a pesar de tener paredes finas e irregulares porque parecen autopistas de lo torcidas que están, el edificio aguanta como un jabato y eso es de admirar, porque las construcciones de hace cuarenta años no tienen nada que ver con las que se edifican ahora, en calidad y en tipología de material y sin embargo cae una bomba y este edificio no se va abajo.




Gubi's place.

domingo, 31 de julio de 2016

Personas que se quedan dormidas en vagones...



Seguro que la imagen os es muy familiar...a mí sobretodo porque no es la primera vez que veo a alguien que se queda frito en un vagón, el lugar más incomodo para descansar que hay en este mundo.
Yo no seria capaz de fotografiarme al lado de alguien que se ha quedado dormido, como podemos ver en la imagen. Lo encuentro una falta de educación y respeto e imagino que a nadie e gustaría que se lo hicieran, pero hay gente a la que le gusta reírse de los demás.
Yo muchas veces me he preguntado como es posible que alguien se quede torrao en un vagón con la de ruido que hay, porque entre los pitidos de las puertas, las personas hablando, riendo...y el vaivén constante e incesante del metro o del tren no hay quién pegue una cabezadita. Pero como digo muchas veces, hay personas que se dormirían en una cama de clavos, por lo tanto entiendo que el respaldo del asiento de un vagón debe ser gloria bendita. 
En todos los años que llevo cogiendo el tren y el metro he visto personas de lo más variopintas dormidas con las posturas más extrañas e incomodas que os podáis llegar a imaginar; de pie, tumbados con el cuello a punto de ser dislocado contra el respaldo, con medio cuerpo fuera...y el mejor de todos, cuando se acaban apoyando en otra persona, eso a mi me ha pasado y fue muy embarazoso, además para poner a esa persona erguida me las vi y me las desee. 
De hecho debo confesar que yo me quedé dormida una vez viniendo del trabajo hace ya veinte años. Había trabajado toda la noche y poco antes de llegar a mi parada se me cerraron los ojos, al abrirlos me encontraba dos pueblos después, un Domingo por la mañana, con el inconveniente de que la circulación de trenes en fines de semana se ralentiza de mala manera, ya que pasa uno cada media hora. Así que os podéis imaginar mi cara de imbécil al verme en aquella situación. Nunca más me he dormido.
Así que entiendo que alguien que vuelve de fiesta o ha estado trabajando toda la noche, coja una postura cómoda en el asiento y se quede cómodamente dormido en horas intempestivas. Si se trata de horas punta sigo sin comprender como alguien puede dormirse sin inmutarse por lo que ocurre a su alrededor y sin temor a que le puedan robar algo. Simplemente por eso merece la pena estar bien despierto y más con los tiempos que corren.
Pero volviendo al tema, como veis en la foto, lo más gracioso es que la gran mayoría de las personas se duermen con la boca abierta e incluso algunos con la babilla colgando y como no, esto suscita comentarios divertidos y risas entre el resto de pasajeros del vagón. Algo totalmente normal y bastante inevitable ciertamente ya que siempre es gracioso ver a una persona de esta guisa en un vagón, no hasta el punto de fotografiarse con él/ella, pero si de echarse unas risas a su costa.

Así que ya sabéis, la próxima vez que veáis a una persona dormida, pensad si acaba de salir del trabajo, viene de pegarse una buena fiesta o simplemente no ha dormido nada de nada.



Gubi's place.

jueves, 16 de junio de 2016

La manía de incordiar con los petardos varias semanas antes de las verbenas....




Cada año se repite la misma historia, semanas antes de la verbena son muchos los que a cualquier hora del día están incordiando y molestando con los dichosos petardos.
Entiendo que las casas de pirotecnia deben hacer el Agosto y aprovechar hasta el último momento pero no a costa de la salud y la paciencia de muchas personas a las que no les agrada que estén todo el día tirando petarditos en la plaza de al lado de su casa mucho antes de la fecha señalada.
Es que además vas tranquilamente por la calle y ¡zasca! petardazo que te crió, provocándote un infarto del susto. Y no sólo eso, los pobres perritos lo pasan fatal, lo sé por experiencia ya que he tenido varios y todos se morían de miedo. Incluso en una ocasión tuvimos que meter a una dentro de la bañera hasta que ya no se oyó ningún petardo porque no se atrevía a salir.
Considero que con poner a la venta los molestos petardos el mismo día sería más que suficiente ya que son peligrosos y muchas personas llevan al extremo el concepto de diversión provocando accidentes que en todo caso bien podrían evitarse.
Pero el ser humano no aprende y además no entiende que hay que respetar el hecho de que a no todos les gusta que les fastidien con esos truenos, porque hay que reconocer que algunos parecen auténticas bombas que podrían devolverle la audición a un sordo si fuera preciso. ¿En serio es necesario tocar tanto la pera de esta manera? y hacer tanto ruido ¿para qué?, pero si eso no provoca ninguna risa a nadie y encima puede causar una desgracia.
Yo también me he divertido en la verbena y he comprado algún pack para compartirlo con la familia, pero he procurado hacerlo en lugares alejados para molestar lo mínimo posible, ya que entiendo que el descanso y el respeto están por encima de todo...aunque esta sea la noche mágica y esté permitido.
Tampoco me parece muy normal, aunque sean totalmente inofensivas, el uso que se hace a veces de las archi conocidas bombetas. Esta muy bien que se las compremos a los más peques de la casa y se diviertan un rato lanzándolas contra el suelo o contra sus padres...pero, ¿es necesario tirarlas desde los balcones y que caigan donde sea?, seamos sinceros, eso no es diversión, eso es una tocada de narices y son ganas de hacerle pasar un mal momento a alguien. No podemos educar a nuestros hijos y darles carta blanca para que lancen los petardos desde las ventanas o terrazas, así no vamos bien. 
Me gusta la piroctenia, pero aborrezco el ruido. Me gustan los cohetes que explotan en el cielo y dejan destellos de colores, algunos son preciosos y dignos de ser observados  y admirados; pero cuando empiezan a lanzar los altamente ruidosos y molestos, ya no me gusta. Aquello parece una guerra y no es para nada divertido, no disfruto y desde el primer momento en el que empiezan ya deseo que acaben. 
Para concluir el post indicaré que considero que debería haber mucho más control sobrela venta de petardos, no estimo oportuno ni conveniente que se inicie la venta de los mismos casi un mes antes de las verbenas y tampoco estimo conveniente que se vendan petardos peligrosos y excesivamente ruidosos. El abanico de posibilidades es enorme así que no entiendo porque no se apuesta por petardos más visuales y mucho menos ruidosos, con los que grandes y pequeños disfrutaran a partes iguales y con los que no se molestara a nadie.
¿Qué pensáis vosotros? ¿Os incomodan hasta el punto de huir hacia las montañas a desconectar?



Gubi's place