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jueves, 15 de junio de 2017

Es duro ser padre...



Personalmente creo que los hijos no tenemos mucha idea de lo que realmente significa ser padre, ya que ese espíritu de sacrificio, esa entrega, esa dedicación, esa paciencia y ese amor incondicional es propio de ellos, los cuales darían la vida por sus hijos. Cuando no se ha tenido descendencia es muy difícil comprender hasta que nivel pueden llegar nuestros progenitores a sacrificarse por nosotros.
Por ese motivo y sabiendo que ya de por sí soy una persona sufridora que se preocupa demasiado por todo, no voy a tener hijos, llamadme egoísta pero es algo que no me llama la atención en absoluto y se que es un handicup ya que todos envejecemos y nuestros padres no vivirán eternamente, de hecho nadie lo hará por mucho que lo intenten...así que no dejaré descendientes en esta tierra y nadie podrá hacerse cargo de mí, en el caso de que necesitara ayuda, solo espero valerme por mi misma hasta el último día de mi existencia en la tierra. 
Cuando veo lo mal que lo pasan mis padres por las decisiones que a veces tomamos...me recuerda una y otra vez que no pasaré por esto. Además esto es para toda la vida, no es mueble o una prenda de ropa que cambiar cuando se estropea o no es válida. Aquí no hay más opción que apechugar y cargar con ese hijo tanto para bien, como para mal para el resto de nuestra existencia. La cosa es seria y muchas personas creen que teniendo hijos todo será más bonito...pero nadie explica la otra cara de la moneda, aquella que está escondida y que casi nadie quiere ver. 
Seamos francos, los meses de gestación, el cambio físico y hormonal que ello supone, el parto, el post parto, las noches en vela, los cambios de humor, los antojos, las manías, el cansancio, las preocupaciones y más preocupaciones que jamás cesarán...quizá muchas personas lo vean como algo increíble y yo no soy nadie para cuestionar el milagro de la vida ni para con este escrito resultar un ser insensible, mucho más lejos de mi intención. 
Simplemente intento ser franca y realista conmigo misma y no adquirir una responsabilidad que de bien seguro se me quedaría grande y no sabría por donde tirar, quizá las personas deberían plantearse seriamente si están preparados para asumir esta responsabilidad y adquirir la conciencia de que su vida cambiará totalmente desde el minuto uno, vivirán única y exclusivamente para sus hijos. Por ello creo que a las personas que se lanzaron a la piscina y decidieron ser padres a pesar de todo y que encima lo hicieron de forma positiva, se les debería construir un altar ya que muchos de ellos merecen una mención especial al padre más paciente, considerado, sacrificado y trabajador del año.




Gubi's place.

domingo, 8 de enero de 2017

Llevar a los hijos a la guardería...



Este post lo escribo porque el otro día paseando al perro a primera hora de la mañana con una temperatura de cuatro grados, pasé por delante de una guardería y vi como padres y madres hacían cola con sus hijos en brazos o en los carritos esperando pacientemente a que se abriera la puerta. Soportando el aire y la baja temperatura con sus bebés, algunos de ellos, tapados como momias.
No voy a entrar en polémicas, tan sólo voy a dar mi opinión al respecto. Considero que los papás y las mamás deben estar con sus hijos para ofrecerles esa atención que necesitan en los primeros meses y años de su vida, Estamos de acuerdo al afirmar que la sociedad ha cambiado drásticamente respecto al cuidado y educación de nuestros hijos. Las generaciones actuales no pasan tanto tiempo con sus padres, desde bien pequeños se les deja en estos centros porque sus progenitores han de trabajar, porque la vida es cara y dura, ya que mantener una casa, dos coches, una segunda residencia, una moto y los viajes de vacaciones no se paga con boletos del Monopoly. 
Hay que vivir bien, hay que salir con los amigos, hay que disfrutar, irse de vacaciones...pero también tener hijos porque toca y porque así nos lo inculcan desde pequeños.
No quiero que nadie se sienta aludido/a por mis declaraciones, podéis estar más o menos de acuerdo con ellas, sobre todo los que sois padres y trabajáis ambos...quizá ellos/as me odien un poco más, pero no me negaréis que es un tanto triste ver como estos bebés se dejan a primera hora al cuidado de personas totalmente desconocidas que deben atender muchos más niños, para ir a recogerlos al mediodía o a primera hora de la tarde. Con esto no quiero decir que los papás dejen de trabajar, ni que uno se sacrifique y sea el otro quién traiga el dinero a casa...no digo esto, pero bajo mi punto de vista, los niños no están atendidos de la misma forma y eso es de cajón de madera de pino. Después cuando se hagan mayores y viváis con extraños en casa, no os lamentéis ni os preguntéis por qué, la respuesta estuvo siempre delante de vuestras narices y jamás la visteis. Y si digo esto es porque conozco casos muy cercanos de cual es el resultado de desatender a tu hijo durante los primeros años de su vida.
Os pongo el ejemplo de mis padres, es el caso más cercano que tengo con sus pros y sus contras, todo se ha de decir. Ellos han tenido tres hijas, mi madre decidió que se encargaba del cuidado de nosotras mientras que mi padre se rompía la espalda por mantener a una familia de cinco miembros. Nadie les obligó, fue una decisión conjunta y hasta que tuvimos edad de irnos de casa, mi madre sacrificó, su vida y su trabajo en pro de sus hijas. Años después soy muy consciente de que si mi madre hubiese vuelto atrás quizá no habría dejado de trabajar, posiblemente no habríamos sido tres hermanas y a día de hoy, ella dispondría de su dinero, su independencia y posiblemente su vida hubiese sido muy distinta. No voy a entrar en polémicas de si es bueno o si es malo, lo único que puedo decir es que no es una opinión aislada dentro del colectivo de personas que sobrepasan los setenta años. No obstante, les estoy profundamente agradecida por habernos hecho vivir una infancia y juventud estupendas, por habernos dedicado todo el tiempo del mundo, ya que a pesar de que mi padre trabajaba como una bestia, siempre tenía ese momento para estar con sus hijas, para ir al campo a coger moras, para jugar al badminton y muchas cosas más.
Si tienes un hijo, has de cuidarlo, no se va a limpiar solo, no se va a alimentar solo, si le duele has de saber por qué, si llora has de estar ahí para calmarlo. Si este trabajo lo hace un desconocido, ¿que hacen entonces los padres?, ¿pagar las facturas?, ¿colmarles de regalos y bienes materiales para que se sientan bien?, ¿no creéis que nuestros hijos necesitan a sus padres?...no es una crítica, sólo son divagaciones porque cuando veo esas escenas, esos niños y niñas tan pequeños, muchos de ellos no tienen ni el año de vida y que ya están en una guardería se me rompe el corazón. Yo no podría, pero entiendo que hoy en día lo queremos todo y para ello hay que hacer muchas horas, trabajar como un esclavo para disponer de treinta días de vacaciones al año en los que mandamos a nuestros hijos a un splai o hacer colonias porque tenerlos en casa es un trauma, ya que muchas veces son desconocidos para sus padres...que prefirieron hacer más horas que un reloj antes de pasar más tiempo con ellos.



Gubi's place.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Las culebras de río...




He aquí una nueva anécdota, esta vez de mi infancia, la cual me ha venido hoy a la cabeza y me ha hecho reír a gusto. Hace ya muchos años estuve pasando unos días con mi familia en Castellar de Nuch, municipio muy bonito donde se encuentra el nacimiento del río Llobregat. 
En aquella época, tanto mis hermanas como yo éramos muy pequeñas...tanto que me atrevería a decir que mi hermana menor iba al parvulario, imaginaos si ha llovido que a día de hoy ya se aproxima a los cuarenta a una velocidad de vértigo. Ojalá pudiera volver a aquella época en la que, compartí los mejores momentos de mi infancia. Si me dieran la opción, sin lugar a dudas lo haría y los repetiría una y otra vez. Me acabo de emocionar y se me llenan los ojos de lágrimas porque me he dado cuenta de que lo mejor y también lo peor de mi vida, lo he pasado junto a mi familia . 
Odio crecer y hacerme mayor, se que forma parte del proceso de nuestra existencia, pero me cuesta aceptarlo y a medida que pasan los años, lo tengo más presente. Se que no somos eternos y que por lo pronto todo apunta a creer que vida solo hay una y debemos vivirla de la mejor manera posible...pero yo quiero seguir creyendo que hay algo más, pero hasta que no me llegue el día del juicio final no podré saberlo. 
Así que aprovechad todos los buenos momentos con vuestros padres, madres, hermanos/as, tíos/as, sobrinos/as... y mantened una buena relación con ellos porque al final, lo que prevalece es el núcleo de nuestra familia. 
Dicho esto y habiéndome enjuagado los ojos, prosigo con mi relato que me enrollo como una persiana y de un tema paso a otro con una facilidad tremenda.
Pues cómo os decía estaba pensando en anécdotas pasadas y he recordado esta en particular porque aún tengo la estampa en mi memoria y al imaginarla de nuevo me río, no lo puedo evitar.
Aquel día estaba con la familia cerca de las Fuentes del Llobregat y nos sentamos a descansar mientras pusimos los pies en el agua. Mi padre se adentró en el río con mi hermana pequeña y caminaban tranquilamente mientras observaban pequeños peces y la tipología de vegetación que allí había. Todo parecía normal, un fin de semana tranquilo y relajado, en familia.
Pero, de repente una pequeña culebra pasó por el medio de las piernas de mi padre, este dio un respingo, agarró a mi hermana de la mano y piernas para que os quiero empezó a correr hacía la orilla. Aquel día mi padre aprendió a caminar por encima del agua, imagen que puede resultar increíble de creer pero es cierta, vamos que ni Carl Lewis en los 100 metros corrió como lo hizo mi padre ese día, literalmente volaba y mi pobre hermana que no entendió nada de lo que ocurría al ver a su padre correr, hizo exactamente igual, correr como una loca, muy asustada porque creyó que algo malo ocurría. 
Yo saqué los pies del agua y me quedé en shock varios minutos contemplando aquella escena. Tras el susto inicial, mi padre explicó porque había salido de esa forma del agua y todos nos reímos, menos mi hermana pequeña que se había asustado de verdad y tardó un rato en recuperarse.
Cuando somos pequeños creemos que nuestros padres son súper héroes que pueden con todo...después ves a un hombre de más de metro ochenta correr por encima de las aguas arrastrando a su hija pequeña con la cara desencaja por el susto y se le cae a una el mito al suelo...conclusión, los padres también tienen miedo a los insectos y reptiles, es decir que son humanos, no súper héroes.







Gubi's place.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Algunos padres tienen horchata en sus venas...




Seguro que en más de una ocasión habéis oído esta expresión o incluso os la han dicho a vosotros en algún momento. Al igual que si nos dicen que tenemos menos sangre que un litro de vino...es una manera divertida de decirnos que nos falta energía y garbo por no decirnos bruscamente que carecemos de carácter. 
Esto viene porque hoy, al salir de una tienda, me he fijado en una mujer joven que iba hablando sola y detrás de ella le seguía una niña pequeña sentada en un triciclo de esos que han de ir frenando con los pies hasta desgastarse los zapatos o chocarse contra algo o alguien. Digamos que es el medio de locomoción más poco práctico que he visto jamás y no entiendo porque no incorpora un freno como en las bicicletas y así los críos podrían frenar antes de colisionar contra algo o cruzar por dónde no deben.
Pues como decía, he salido de la tienda, ha aparecido en mi campo de visión esta mujer y su hija, me he fijado en ambas y me he dirigido hacía el semáforo que estaba en rojo a esperar para cruzar hacía el otro lado de la calle. Pues a los pocos segundos la niña ha hecho un giro brusco porque creo que no controlaba muy bien el triciclo y ha ido directa hacía la carretera justo cuando los coches reanudaban la marcha. Servidora ni corta ni perezosa ha cogido a la chiquilla por el bracito diciéndole:- ¿pero a dónde vas Fitipaldi?. La niña ni se ha inmutado, al igual que la mamá no tenía sangre en las venas y cuando la progenitora ha salido de los mundos de Yupi y ha regresado a la tierra la ha cogido del brazo y con un hilillo de voz que le ha salido de dentro del alma le ha dicho: - sólo puedes llegar hasta aquí, de la ralla para allí no-, menuda argumentación. No me extraña que la niña siguiera sin reaccionar con una madre falta de carácter que andaba bastante en la parra, por cierto, era comprensible que la niña llevando sus genes reaccionará de la misma forma. Una vez que la madre le había dado las explicaciones pertinentes a su hija, se ha girado y se ha predispuesto a entrar en la tienda y yo viendo que ni tan sólo me daba las gracias por parar a la nena, no he podido evitar exclamar en alto: -que poca sangre tiene esta mujer-. 
Desconozco si la susodicha me ha escuchado o no, pero se ha girado en el último momento cuando ya cruzaba la puerta, me ha mirado y me ha dicho: -gracias ¡eh! y yo he correspondido ofreciéndole una sonrisa de oreja a oreja. 
No es la primera vez que me encuentro con casos de estas características, la falta de carácter de los padres se refleja después en los hijos. Tampoco es plan de ir dando gritos a diestro y siniestro a los hijos, pero si marcar un poco para que entiendan que hay ciertas cosas que no deben hacer y el por qué de las mismas. Si sólo les damos un grito no arreglamos nada porque nunca lo van a entender y comportarse como esta señora que ha demostrado no tener ni pizca de sangre pues tampoco es lo más correcto.
Pero quiero dejar claro que esto es sólo un punto de vista, nada más, que cada cuál eduque a sus hijos como crea oportuno y conveniente, yo no soy nadie para dar consejos sobre esto principalmente porque no tengo hijos y no puedo ponerme en la piel de un padre o una madre. Sólo lo comento desde la perspectiva de que está en las manos de los padres el que sus hijos tomen las decisiones correctas y oportunas haciéndoselo ver de la mejor manera posible.



Gubi's place




domingo, 7 de agosto de 2016

Salir del núcleo familiar...




La verdad es que una vez salimos de nuestra zona de confort y nos enfrentamos a la vida real, nos damos cuenta de lo complicado que es todo y de lo bien que se veía desde la casa de nuestros padres. El sentir ese respaldo en cada cosa que hacíamos nos aportaba una gran seguridad ya que sabíamos que pasara lo que pasara el papá y la mamá iban a estar ahí para ayudarnos a sacar las castañas del fuego.
Pero como cambian las cosas cuando empezamos a llevar una casa solos, bufff madre mía, entre las compras, la limpieza de la misma, las comidas, las cenas, las lavadoras, las planchas, las facturas, las reuniones de escalera, las reuniones del parking (en el caso de que se tenga) y todo el resto de cosas a las que debemos hacer frente por primera vez y que se nos hacen un mundo hasta que no las dominamos.
Pero esto forma parte de nuestra vida, de nuestra evolución y desarrollo como ser humano, por eso lo ideal sería emanciparse lo antes posible, pero tal y como están las cosas en estos momentos, es una utopía. Hoy en día la situación es tan desfavorable que lo más fácil es encontrar a jóvenes adultos/as entrados en la treintena que muy a su pesar sigan viviendo con sus padres. 
Esta situación no ayuda en absoluto ya que todo se retrasa, el hecho de tener hijos, en el caso de que se tengan porque la natalidad ha descendido considerablemente, el hecho de poder aspirar a una vivienda de propiedad y lo más importante, un trabajo que otorgue estabilidad y asegure una pensión para el día de mañana.
Pero si uno no se lanza a la piscina, sino asume ciertos riesgos jamás romperá el cascarón. Por muy difícil que sea todo, siempre hay una opción a la que agarrarse, aunque ello implique compartir piso durante un tiempo hasta adquirir autonomía económica suficiente que permita poder comprarse una vivienda, y sí, se puede ahorrar. Y si hay jóvenes que lo han arriesgado todo y lo han conseguido con esfuerzo y voluntad, aprendiendo de sus penurias y forjando su personalidad, todo el mundo puede hacerlo. Lo sé porque conozco casos tan cercanos como el de mi propia pareja que se aventuró a una edad temprana abandonando el nido y a día de hoy con casi cuarenta primaveras se ha hecho así mismo y no tiene un pelo de tonto.
Pero salir del núcleo cuesta un huevo, sino que me lo pregunten a mi misma que hasta pasados los treinta y cinco no he podido irme y ahora que ya llevo unos años viviendo en pareja, adquiriendo responsabilidades diarias y tomando decisiones constantemente, me reprocho el no haberme ido antes cuando tuve la oportunidad. Pero no se trata de flagelarse, la vida a cada persona le viene como le viene y hemos de aceptarlo porque así está escrito, sino se dio antes sería porque no debía ser aunque a veces cueste verlo.
Lo que si está claro es que tarde o temprano hay que abandonar el hogar familiar o al menos intentarlo ya que nuestros padres no pueden mantenernos toda la vida y no duraran eternamente y es muy egoísta aprovecharse de su buena fe. Ellos siempre nos van ayudar en todo lo que puedan, es el precio que hay que pagar por ser padre pero eso no da derecho a que nosotros como hijos nos aprovechemos.
Entiendo la problemática actual viendo tantas y tantas personas en paro y en algunos casos incluso con prácticamente todos sus miembros en paro, pero tal y como están las cosas vivir de los padres o abuelos cuando cobran pensiones ridículas es muy duro. Yo intentaría por todos los medios no aprovecharme de aquellas personas que me dieron todo privándose de caprichos, trabajando largas jornadas para que a mí no me faltara de nada. Hay poco trabajo cierto es, mucho contrato basura con condiciones que claman al cielo pero antes de exprimir a un padre, estoy segura que aunque sea de barrendero/a a nadie se le van a caer los anillos por ello.
Abandonar el hogar familiar es ley de vida, pero sacar provecho de quienes te han dado la vida son palabras mayores. Cuando hay necesidad y uno/a se ve con la soga al cuello, batalla y llega hasta dónde sea para cambiar su situación.



Gubi's place.



domingo, 17 de julio de 2016

Los patinetes...




Hace un tiempo hablé de las bambas con ruedas, ahora le toca el turno a los patinetes. Estos son mucho más conocidos que las bambas porque de hecho en la década de los sesenta empezaron a aparecer los primeros, pero adquirieron más relevancia en los años ochenta, hasta la fecha actual. 
No pretendo hablar de la historia del patinete en si, sino de algo mucho más cotidiano y cercano que muchos de nosotros hemos sufrido muy de cerca. Me refiero al uso de estos medios de locomoción en espacios cerrados, como por ejemplo un supermercado o unos grandes almacenes. 
¿Que pasa cuando estás paseando tranquilamente por los pasillos, mirando los productos y tirando de tu cesta o carrito con toda la parsimonia y tranquilidad del mundo y de repente aparece un crío subido en uno de estos objetos, cargados por el Diablo, a toda pastilla, gritando y sin mirar?, si puedes reaccionar a tiempo, no suele pasar nada grave. Tan sólo miras con desprecio al niño y a sus padres por no saber educarlo y decirle que en un lugar así no debe pasearse con el dichoso patinete ya que puede provocar un accidente. Pero sino reaccionas a tiempo, pueden suceder dos cosas, la primera que del susto te hagas daño con el carro, el niño siga corriendo y gritando y nadie le diga nada o bien que el niño se golpee contra tu carro por hacer el cabra dónde no debe. Entonces es en ese momento cuando el padre o la madre reaccionan y enfurecidos se dirigen hacia ti con la intención de cantarte las cuarenta mientras tú sigues en estado de shock sosteniendo un paquete de macarrones en la mano.
Seamos sinceros, en el mejor de los casos la culpa jamás es de la persona que pasea con tranquilidad con su carro. En primer lugar,la culpa es del niño porque no está educado, porque no tiene respeto y porque no debe usar ese objetivo allí dentro, en segundo lugar la culpa es de los padres que no saben educar a sus hijos, que les consienten todo, que no saben hacerles ver que hay ciertas cosas que no pueden hacerse en ciertos recintos, que no están pendientes de ellos y que culpan al pobre hombre que simplemente miraba la mejor oferta de algún producto y ni siquiera ha visto venir el patinete, y en tercer lugar la culpa es de la persona de vigilancia o trabajadores del lugar por no poder orden y llamar la atención si es preciso, por temor a perder a un cliente. 
Se trata de tener respeto y educación no hay más. Si tu hijo es un amante de los patinetes y de la velocidad, habla con él y hazle entender que no está solo y que puede hacer daño a alguien yendo a esa velocidad e incorporándose por los pasillos de esa forma tan brusca. 
Que todos hemos sido niños y hemos tenido infancia, que a todos nos gustaba tocar, mirar y correr por los pasillos...cierto es. Pero hay momentos en los que un padre debe hacer nota su autoridad y marcar ciertas pautas que ayuden al niño a saber comportarse de forma correcta, formando así a un futuro adulto educado y respetuoso con el resto de personas y con todo aquello que le rodea.
Así que el tema no es prohibir a los niños, porque han de jugar y de hecho es totalmente necesario que lo hagan y disfruten con ello, el tema es educar a los niños, nada más. La cosa se resume en Educación.



Gubi's place.

martes, 28 de junio de 2016

Es de suma importancia saber educar a nuestros hijos...



Esta frase es muy cierta, se trata de saber educar y concienciar a nuestros hijos para que se conviertan en adultos responsables y respetuosos.
Pero no voy a centrarme única y exclusivamente en el tema de respetar el entorno que les rodea, sino que voy a hablar del día a día de nuestros hijos con el resto de personas con las que interactúan de una manera u otra.
Yo no tengo hijos y no tengo intención de tenerlos, este tema ya lo he hablado con mi pareja y ambos estamos totalmente de acuerdo. Esto no me convierte en una persona egoísta, detesto que se me etiquete por ello, es simplemente una opción como cualquier otra. Pero si los tuviera procuraría educarles de forma correcta haciéndoles pensar y recapacitar sobre sus acciones y comportamientos. Creo que es necesario para el buen funcionamiento mental de cualquier niño que se le planteen dudas respecto a las decisiones que toma en todo momento, sólo así es capaz de discernir entre lo que está mal y lo que está bien.
De un tiempo a esta parte me he convertido en una persona mucho más observadora que antes y esto me ayuda a conocer mejor a los demás y como no, conocerme mucho mejor a mí misma. Es por ello que he ido notando que muchas veces no se educa bien a los niños y eso es un fallo que habría que corregir antes de que sea demasiado tarde. 
Para enfocar esto voy a comentar una anécdota que ha ocurrido hoy en el gimnasio. Una mujer mayor estaba con sus dos nietas, una de ellas era pequeña, debía tener alrededor de ocho años y la otra rondaría los catorce o quince. Pues en un momento dado la niña pequeña se ha tirado un pedete y se ha puesto a reír a carcajadas comentándolo con la abuela y con la hermana que también se han unido a las risas. En el vestuario también habían dos mujeres más y al parecer a todas les ha hecho mucha gracia, menos a mí y explico por qué. Todos tenemos gases, es algo muy normal pero si eres una persona educada y respetuosa con los demás no dejas que se te caigan por ahí sin más, digamos que procuras ir a un lugar lejano o hacerlo en la intimidad de tu casa. Sino estás educado sólo te falta dedicarlo al resto y ponerle un nombre. Francamente si a esa niña no se le dice de buenas maneras que eso no es algo respetuoso, cuando crezca no le importará lo más mínimo con quién esté o donde se encuentre por qué lo interpretará como un juego y no habrá quién pare ese esfínter. 
Yo siempre lo he dicho, no es bueno reírse de estas cosas delante de los niños, porque no les estamos enseñando. Lo mismo ocurre si el niño dice palabrotas o grita, al parecer a muchos adultos eso de que el niño utilice tacos, se refiera a sus hermanos con groserías o suelte alguna vulgaridad a alguien, les provoca mucha risa. Pues francamente yo no lo veo la gracia alguna. A mi en mi casa no me educaron para soltar improperios cada dos por tres y mucho menos cuando era una niña. Ahora que soy adulta yo decido si en algún momento debo soltar un taco si la situación lo merece, pero no es mi estilo.
Lo mismo ocurre si el niño grita, muchos padres dejan que el niño se agote, tenga dolor de garganta o acabe con la paciencia de cualquiera que gustosamente le taparía la boca con cinta aislante durante un buen rato. Eso está mal, hay que dialogar, hay que preguntarle por qué grita y hacerle entender de que las cosas no se consiguen así. Entiendo que es mejor soltar una buena hostia marcando los cinco dedos a fuego en la cara del crío o dejar que se canse o se quede afónico, pero lo repito, no es la solución.
Estas situaciones lamentablemente se repiten cada vez más en esta sociedad, no se muy bien que ocurre, pero se nota cierta aceleración en términos generales y eso afecta a la convivencia familiar, sobre todo de cara a los hijos que son quienes sufren las consecuencias de la ira de sus padres.
Por eso hay que pensar muy bien si realmente se quieren tener hijos, porque esto es para toda la vida y no se aceptan devoluciones. Ya que la cosa no es dejar un planeta en condiciones a nuestros hijos, sino dejar hijos en condiciones en el planeta.
¿Qué opináis?




Gubi's place.




miércoles, 6 de abril de 2016

Preciosas ilustraciones sobre el amor entre los padres y sus niñas...Beautiful illustrations about the love between dads and their little girls.


Dads are always ready to protect us from anything — whether it’s the bullies at school or the monsters under our beds.

Dads are never afraid of doing impossible things for us. Learning how to braid our hair, for example.




When you’re with daddy you always feel like you’re on the top of the world.

He’s so warm and cozy.


A big dad can easily become smaller for his beloved daughter.


Dads always find the time to join us at our little tea party, even when they’re very busy.

They know exactly what we enjoy.


That’s why it’s always so hard to let them go.


They play together.


The sky is fantasy.


Dads can do anything, including crazy freaky things.


Or help us deal with something really difficult.


They’re always ready to have fun!.


Dads use their lifetime to protect and love their daughters.

Me he encontrado en Facebook estas preciosas ilustraciones que muestran de una manera muy tierna el amor incondicional de los papás por sus hijas. Creo que no puede ser más claro y conciso.
Son francamente adorables.



Gubi's place.