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viernes, 30 de junio de 2017

Y de repente gran granizada de verano...



La imagen que veis muestra nada más y nada menos que el tamaño de las piedras de granizo con las que hemos amanecido en la parte de la costa catalana. Cerca de las seis de la mañana nos sorprendía un estruendo tremendo que golpeaba las ventanas, nos hemos sobresaltado y mientras mi pareja intentaba dormir me he levantado para comprobar con sorpresa que caía granizo del tamaño de un pulgar, seguido de tormenta y varios rayos que la poca claridad de la hora me han permitido ver.
La tormenta no ha durado mucho, pero a muchas personas les ha chocado este fenómeno justo cuando se levantaban o se dirigían a su trabajo.
Una vez más repito que a pesar de que son hechos que en estas épocas del año se repiten varias veces, están dejando de ser casos aislados para convertirse en algo que nos va a ir acompañando durante el transcurso de los años venideros. Por lo tanto habrá que acostumbrarse al hecho de que grandes tormentas repentinas nos sorprendan en medio de la calle o caiga una granizada de la hostia como la de esta mañana, todo ello acompañado de fuertes rachas de viento, a la par que sufriremos las consecuencias del calentamiento aguantando temperaturas elevadísimas como las que hemos estado sufriendo durante este mes de Junio. Yo no sé si podré soportarlo os lo aseguro y no lo digo en plan coña ni para hacer la gracia, para mí es muy serio todo esto. 
Recientemente he estado una semana de vacaciones en Aínsa (Huesca) y las temperaturas han rondado los casi cuarenta grados...en mi vida había conocido unas temperaturas así, que desagradable ha sido y como cambia el carácter de las personas, durante dos días me acompañó un tremendo dolor de cabeza debido al exceso de la temperatura ambiental. No se podía ni salir, ni a gusto se estaba en la piscina siquiera. Que no me digan a mí que es alta montaña y bla, bla, bla...que no, que esto es causa de lo mismo. El planeta está enfermo y nos lo está haciendo pagar de una manera u otra.





Gubi's place.

sábado, 1 de abril de 2017

Bienvenido mes de Abril...




Feliz mes de Abril a todos/as, aunque ha amanecido el día lluvioso...la lluvia es buena, purifica y limpia el ambiente.



Gubi's place.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Que pasa cuando no guardas los cambios en un trabajo de Word y todo se va al traste...





¿Cuantas veces habéis visto este mensaje en un documento? ¿Cuantas veces creéis que guardáis los cambios pero en realidad se os olvida y hasta que no cerráis el archivo no os dais cuenta del gravísimo error...y de que ya no hay vuelta atrás?. 
Este es uno de los errores más comunes y fastidia una barbaridad, sobre todo cuando ha habido un largo y denso trabajo detrás. En ese caso te invade una mala leche y una impotencia que no puedes controlar. Sólo puedes asumir el error y empezar de nuevo teniendo en cuenta de que has de guardar los cambios a medida que vas confeccionando el documento sino volverás a tirarte de los pelos.
Parecerá una tontería, pero no lo es, a cualquier le puede pasar y no es bueno confiarse y creer que lo tenemos todo controlado y que estas cosas a nosotros no nos pasan. Pensar eso es un error que nos puede llevar a no guardar los cambios.
Lo digo porque a mi esto me ha pasado hace dos días, cuando estaba seleccionando unas fotos que había tomado para un amigo que, me encargó la difícil tarea de ser la fotógrafa de su evento. Estuve un buen rato eligiendo, entre casi un centenar, las que consideraba más nítidas, con mejor color e iluminación, por ello me tomé el tiempo necesario para escogerlas a conciencia. Cuando finalmente había corregido la nitidez, la luz y había encuadrado las correspondientes escenas, cerré el programa a loco y al acceder poco después me di cuenta de que no había guardado nada de nada y de que todo mi trabajo se había ido al traste. Por lo que no me quedó otra que repetirlo todo de nuevo, acordándome de la madre de varios santos...es así.
Desde mi más sincera opinión y habiendo sufrido en mis carnes lo expuesto...con esa cara de boba que se le queda a una cuando no hace lo que se supone que debe hacer porque cree que ya lo ha hecho y no es así...sólo puedo deciros que aunque lo guardéis mil veces, nunca serán suficientes, porque en cuestión de segundos el trabajo, el esfuerzo y la dedicación se pueden ir por el retrete pensando que le damos al sí cuando en realidad, seleccionamos la x y cerramos el programa tan ricamente.




Gubi's place.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Cuando notas que estas madurando y eso da miedo...




Últimamente mi vida está experimentando ciertos cambios que me están ayudando a madurar y a entender todo lo que me rodea de una forma más clara y precisa. Soy consciente de que aún arrastro ciertos fantasmas del pasado a los que he de hacer frente si pretendo convertirme en una persona mucho más feliz, pero mi intención es clara. Lo importante en este caso es darse cuenta de ello y yo por fin lo he comprendido y me siento feliz.
No os ha pasado que veces experimentáis cambios que ni entendéis, no sabéis encajar del todo los altibajos en vuestro humor, la irascibilidad, las dudas, los temores...pero dentro de vosotros sabéis que, todo forma parte de lo mismo, sólo debéis entenderlo como un paso más del aprendizaje que a pesar de ser altamente costoso darse cuenta de ello es un gran logro.
Pues una servidora se encuentra en este instante en el que sabe que la etapa de ser una niña que soñaba con tener un amigo como E.T ha pasado a la historia. Aunque sigo dejando volar mi imaginación y la niña que llevo dentro sigue ahí y me acompañara hasta que me muera, soy consciente de que las cosas han cambiado drásticamente y eso me asusta y me causa mucho respeto, no voy a mentir a nadie, pero la vida es así, vivir en Los mundos de Yupi, no es lo más acertado. Sin embargo he llegado a la conclusión de que es bueno sentir rabia y frustración cuando te encuentras en medio de cambios importantes en tu vida. Hay que dejar fluir las emociones, ya sean positivas como negativas porque de todo se aprende y todo sirve para crecer y madurar como persona.  
Aunque una cosa queda clara, madurar no es sencillo, asumir que entramos en la edad adulta y entender que esto es una cuesta arriba...y sin frenos...es difícil, pero no imposible. Si he de ser sincera, confieso que yo lloro a menudo, porque me da rabia sentir las cosas que siento y experimentar las emociones de esta forma tan brutal que a penas me da tiempo para respirar, ordenar y asimilar. 
Así voy yo, como las cabras en el monte, sintiendo mil cosas que a duras penas puedo asimilar, pero se que es importante para mi persona sentir este conglomerado de sensaciones porque aunque ahora no disponga de las herramientas necesarias para ordenarlas se que poco a poco las tendré y conseguiré reflexionar antes de hablar, seré mucho más consecuente con mis ideas y procuraré pensar con mayor detenimiento todo lo que pasa por mi cabeza antes de decirlo. Aunque parezca sencillo es una tarea altamente complicada ya que muchas veces las personas se limitan a decir lo primero que pasa por su mente sin ni siquiera calibrarlo, por lo tanto las consecuencias que se derivan de ello a veces pueden ser nefastas. Y lo más sorprendente es que después les preguntas y la gran mayoría ni siquiera sabe porque ha dicho lo que ha dicho.
Y para concluir, al igual que indica la frase de la imagen, madurar es entender que no todo ha de ser perfecto para ser feliz...vivir con menos y sentirse afortunado por ello, aceptando lo que uno tiene y dónde se encuentra es una clara consecuencia de lo que significa curtirse ya que vivir en la opulencia no garantiza la felicidad sino que muchas veces nos sume en la desdicha. 
No por poseer muchos bienes y riqueza vamos a conseguir la felicidad absoluta, eso hay que tenerlo muy claro y debería ser un mantra que deberíamos repetirnos a diario.
He aquí algunas de mis reflexiones más íntimas y sinceras...que difícil es esto de vivir en el mundo de las obligaciones y responsabilidades...con lo fácil que era cuestionarse si salir a jugar a la calle o ver el programa favorito de televisión...





Gubi's place.

viernes, 12 de agosto de 2016

La adolescencia, esa etapa de la vida que muchos quisiéramos olvidar...




Yo no soy de aquellas personas que pueda afirmar que recuerda su pubertad con cariño porque no fue una etapa ni fácil ni divertida. A parte de tener una adolescencia tardía que así me he quedado yo, sufrí las consecuencias del asqueroso acné que me obligó a someterme a un tratamiento de choque porque tenía granos en los granos y era muy desagradable. Además llevaba gafas y aparato de ortodoncia para acabar de rematar la jugada. Como comprenderéis no era precisamente la más bonita del baile sino más bien la amiga fea de la guapa. 
Así que con este preámbulo os hacéis una idea de lo que supuso para mi esa explosión incontrolada de hormonas. Pero lo superé como pude aunque confieso que algún que otro estigma me ha quedado después de escuchar severas críticas sobre mi físico durante varios años. 
Pero no hay mal que cien años dure y gracias a Dios hoy en día aquel patito feo se ha convertido en un cisne y ya no se mira al espejo como la niña de la imagen que ve reflejado su verdadero yo pero que intenta mostrar seguridad frente a los demás.
Aunque supongo que en aquellos tiempos en los que fui adolescente no le daba demasiada importancia a la ropa ni a los complementos y no sabía vestirme. Porque aún tengo en la memoria algunos de los estilismos imposibles que llevé a la escuela y que me ayudan a entender mejor el por qué no me comía una rosca. Vestimenta que a día de hoy ni harta de vino me la encasqueto porque hay que tener valor y coraje para ir así. Pero en aquellos momentos debí pensar que iba súper moderna y de aquella guisa me presentaba yo en el instituto, con mis pantalones blancos acampanados, las botas Dr.Martens de color granate y una camisa a juego que parecía sacada de la serie Magnum. Y lo que no entiendo es como nadie me asesoro en aquel momento dejándome salir con aquellas camisas de flores y aquellos pantalones, solo me faltaba la peluca naranja y la nariz de payaso. Madre mía veo como se visten las chicas de hoy en día y nada tienen que ver con las pintas que yo llevaba.
Además desde los cinco años llevo gafas y tendré que llevarlas toda la vida, no es algo que me moleste porque estoy más que acostumbrada a ellas, pero no siempre me han favorecido porque he tenido que llevar varios tipos de lentes hasta llegar hasta las que tengo actualmente. Menos mal que todo evoluciona porque con aquellas pintas y las gafas de Harry Potter era el hazme reír de mis compañeros y eso marca creando inseguridades y complejos que se arrastran hasta la edad adulta. Por eso a veces aún tengo alguna herida dentro a la que le cuesta cicatrizar. Pero nada que ver con lo que fui hace más de veinte años.
Pero la adolescencia es una etapa dura y cruel en la que todo se magnifica y en la que por desgracia las opiniones de los demás cuentan mucho. Por eso se hace un mundo de todo y si tu aspecto no es aceptado por el resto del grupo te conviertes en un blanco fácil de bromas y comentarios entrando en una espiral de la que es bastante difícil salir porque un adolescente encabronado puede llegar a ser muy cruel.
Por ese motivo yo no volvería por nada del mundo ya que no me gustó lo que viví y prefiero no repetirlo, con una vez fue más que suficiente. Pero en parte no sería lo que soy hoy en día sino hubiera superado aquella etapa.
¿Qué recuerdos tenéis de vuestra adolescencia?




Gubi's place.

domingo, 7 de agosto de 2016

Salir del núcleo familiar...




La verdad es que una vez salimos de nuestra zona de confort y nos enfrentamos a la vida real, nos damos cuenta de lo complicado que es todo y de lo bien que se veía desde la casa de nuestros padres. El sentir ese respaldo en cada cosa que hacíamos nos aportaba una gran seguridad ya que sabíamos que pasara lo que pasara el papá y la mamá iban a estar ahí para ayudarnos a sacar las castañas del fuego.
Pero como cambian las cosas cuando empezamos a llevar una casa solos, bufff madre mía, entre las compras, la limpieza de la misma, las comidas, las cenas, las lavadoras, las planchas, las facturas, las reuniones de escalera, las reuniones del parking (en el caso de que se tenga) y todo el resto de cosas a las que debemos hacer frente por primera vez y que se nos hacen un mundo hasta que no las dominamos.
Pero esto forma parte de nuestra vida, de nuestra evolución y desarrollo como ser humano, por eso lo ideal sería emanciparse lo antes posible, pero tal y como están las cosas en estos momentos, es una utopía. Hoy en día la situación es tan desfavorable que lo más fácil es encontrar a jóvenes adultos/as entrados en la treintena que muy a su pesar sigan viviendo con sus padres. 
Esta situación no ayuda en absoluto ya que todo se retrasa, el hecho de tener hijos, en el caso de que se tengan porque la natalidad ha descendido considerablemente, el hecho de poder aspirar a una vivienda de propiedad y lo más importante, un trabajo que otorgue estabilidad y asegure una pensión para el día de mañana.
Pero si uno no se lanza a la piscina, sino asume ciertos riesgos jamás romperá el cascarón. Por muy difícil que sea todo, siempre hay una opción a la que agarrarse, aunque ello implique compartir piso durante un tiempo hasta adquirir autonomía económica suficiente que permita poder comprarse una vivienda, y sí, se puede ahorrar. Y si hay jóvenes que lo han arriesgado todo y lo han conseguido con esfuerzo y voluntad, aprendiendo de sus penurias y forjando su personalidad, todo el mundo puede hacerlo. Lo sé porque conozco casos tan cercanos como el de mi propia pareja que se aventuró a una edad temprana abandonando el nido y a día de hoy con casi cuarenta primaveras se ha hecho así mismo y no tiene un pelo de tonto.
Pero salir del núcleo cuesta un huevo, sino que me lo pregunten a mi misma que hasta pasados los treinta y cinco no he podido irme y ahora que ya llevo unos años viviendo en pareja, adquiriendo responsabilidades diarias y tomando decisiones constantemente, me reprocho el no haberme ido antes cuando tuve la oportunidad. Pero no se trata de flagelarse, la vida a cada persona le viene como le viene y hemos de aceptarlo porque así está escrito, sino se dio antes sería porque no debía ser aunque a veces cueste verlo.
Lo que si está claro es que tarde o temprano hay que abandonar el hogar familiar o al menos intentarlo ya que nuestros padres no pueden mantenernos toda la vida y no duraran eternamente y es muy egoísta aprovecharse de su buena fe. Ellos siempre nos van ayudar en todo lo que puedan, es el precio que hay que pagar por ser padre pero eso no da derecho a que nosotros como hijos nos aprovechemos.
Entiendo la problemática actual viendo tantas y tantas personas en paro y en algunos casos incluso con prácticamente todos sus miembros en paro, pero tal y como están las cosas vivir de los padres o abuelos cuando cobran pensiones ridículas es muy duro. Yo intentaría por todos los medios no aprovecharme de aquellas personas que me dieron todo privándose de caprichos, trabajando largas jornadas para que a mí no me faltara de nada. Hay poco trabajo cierto es, mucho contrato basura con condiciones que claman al cielo pero antes de exprimir a un padre, estoy segura que aunque sea de barrendero/a a nadie se le van a caer los anillos por ello.
Abandonar el hogar familiar es ley de vida, pero sacar provecho de quienes te han dado la vida son palabras mayores. Cuando hay necesidad y uno/a se ve con la soga al cuello, batalla y llega hasta dónde sea para cambiar su situación.



Gubi's place.



domingo, 20 de marzo de 2016

Hoy empieza la primavera..The Spring starts today.



Hoy a las 4:30 de la madrugada ha asomado la cabecita nuestra amiga la Primavera en medio de un ajetreo atmosférico importante, lluvias, nevadas, bajas temperaturas...un caos que provoca dolores de cabeza, resfriados, alergías...y un largo etcétecera al que debe hacer frente el ser humano y el animal.
Las cosas han cambiado, debemos aceptarlo, las estaciones en sí no se corresponden con el período de tiempo que les toca, el cambio climático y los ciclos que sufre la tierra están haciendo que todo se desplace y encontremos bajas temperaturas en Junio y un sol espléndido acompañado de temperaturas suaves en Septiembre, es de locos.
Lo mejor de todo es cuando uno no sabe que ropa llevar, hace frío por las mañanas y por las noches, sin embargo durante el día la temperatura es más bien suave. ¿Dónde están aquellos inviernos en los que debía uno hacerse un planteamiento antes de salir a la calle? y ¿los otoños? los cuales incitaban a pasear tranquilamente con una chaquetita por si acaso, y que me decís de las primaveras, ¿dónde se han escondido? porque ahora pasamos de un extremo a otro y sino ya me lo diréis de nuevo cuando no nos demos cuenta y estemos abanicándonos debajo de un árbol porque no hay quién aguante el calor. 
Es una lástima que las primaveras y los otoños sean casi inexistentes, de hecho lo que es no una pena, sino un problema es que los inviernos empiecen a ser tan cálidos. Escasez de lluvias y altas temperaturas que no limpian el ambiente sino más bien favorecen la aparición de nuevos virus que nos tienen la guerra declarada desde hace tiempo. Los refriados de ahora no son como los de antes, estos parece que han venido con la intención de quedarse y hacernos la vida imposible. Porque ahora te invade un virus que Dios sabe de dónde ha salido y te incapacita durante mínimo dos semanas, en el mejor de los casos. 
Pero ya no es sólo eso, sino también la llegada de nuestros coleguitas Aedes Albopictus, más conocidos cómo los mosquitos tigre que pueden transmitirnos el dengue o fiebre amarilla y ahora sus primos hermanos que no se conforman con estas dos terribles y mortales enfermedades, nos quieren obsequiar con el virus del Zika...¡toma ya!, estamos apañados. 
No somos realmente conscientes de que la tierra se revela, a su manera, pero lo hace, No hace frío cuando toca y sin embargo hace mucho más calor de lo habitual cuando toca y cuando no toca. Porque si al menos bajaran las temperaturas, matarían a virus y paralizarían los planes de los mosquitos pero desgraciadamente ocurre todo lo contrario, no dejan de subir. El tema empieza a ser alarmante; la playa está genial, pero el invierno, las lluvias, la nieve y las bajas temperaturas son esenciales para que la rueda siga girando.
Debemos ser pacientes y hacer pequeñas cosas cotidianas que ayuden a que todo vaya un poco mejor. 
Por lo pronto y a pesar de cómo están las cosas, deseo que tengáis una agradable primavera, mientras dure. Salid a pasear y haced buenas fotos, porque es el mejor momento de captar especies que florecen de nuevo.



Gubi's place