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viernes, 23 de diciembre de 2016

Me encantan los perros...pero abandoné al mío..¿cómo?...




Esto que voy a explicaros me ha sucedido esta mañana y aún estoy flipando la verdad. Resulta que iba paseando al perro...sí una vez más y se me ha acercado una mujer a la que conozco de vista desde hace ya varios años. Quería saludarlo y acariciarlo, evidentemente, y me ha dicho que era muy bonito y que a ella le encantaban los animales y los perros y bla, bla, bla...en eso que charlando le he comentado un poco por encima la historia de White y ella se ha sorprendido, ¡cómo no! todo el mundo lo hace. No daba crédito de que hubiesen abandonado a un animal tan bonito, -que poco corazón tiene la gente-...decía, -¿cómo puede ser?-...y yo le he respondido lo mismo que a todo el mundo que formula la misma estúpida pregunta: - es el pan de cada día, los refugios y perreras están llenos-; no entiendo de que se sorprenden tanto cuando se regalan y compran perros a diario y sobre todo con la llegada de estas fiestas. 
Prosigo sin desviarme del tema...la mujer en un momento dado y después de proclamar a los cuatro vientos lo buena persona que era porque adoraba a los perros me suelta que tuvo un pastor alsaciano antes de mudarse de piso, es un perro muy parecido al pastor alemán. Al parecer vivían en una planta baja con patio y el animal salía a pasear pero también podía moverse libremente por el patio. Pero al mudarse a un piso más pequeño empezó a manifestar cambios en su carácter y se dieron cuenta de que no estaba a gusto en la casa...vaya me suena a la misma historia de White. Estúpidas escusas de gentuza sin corazón ni ética...¿que hizo aquí la señora? pues decirle a su hijo que lo llevara a un centro...pagando claro, eso me ha puntualizado, y a la semana el animal ya estaba en otra casa. La verdad es que he alucinado y he sentido pena por ella...por ir de buena persona y en el fondo ser miserable como muchas otras que se llena la boca con palabrería barata y sus actos les delatan. Aquí ha pasado igual, vamos de buenos y cuando el perro estorba a la puta calle, así de claro. Pero menos mal que existen personas de buen corazón que recogen a los perros que los desaprensivos sin escrúpulos abandonan cuando les estorban en la casa...que sino no se que sería de este mundo de mierda.
No he querido entrar en una disputa con aquella buena mujer porque no me ha parecido adecuado, francamente ¿para qué?, no habría arreglado nada. Ella se ha ido creyendo que tiene un corazón que no le cabe en el pecho y yo sólo he visto una vez más la miseria humana en otro asqueroso acto más que tanto me repugna, el abandono de un animal. Lo adornéis como lo adornéis si abandonáis sois unos hijos de puta y merecéis arder en el infierno y no me vengáis con frases de manual en las que queráis limpiar vuestra imagen porque eso no cambiará nunca lo que realmente sois...puta escoria.




Gubi's place.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Algunos padres tienen horchata en sus venas...




Seguro que en más de una ocasión habéis oído esta expresión o incluso os la han dicho a vosotros en algún momento. Al igual que si nos dicen que tenemos menos sangre que un litro de vino...es una manera divertida de decirnos que nos falta energía y garbo por no decirnos bruscamente que carecemos de carácter. 
Esto viene porque hoy, al salir de una tienda, me he fijado en una mujer joven que iba hablando sola y detrás de ella le seguía una niña pequeña sentada en un triciclo de esos que han de ir frenando con los pies hasta desgastarse los zapatos o chocarse contra algo o alguien. Digamos que es el medio de locomoción más poco práctico que he visto jamás y no entiendo porque no incorpora un freno como en las bicicletas y así los críos podrían frenar antes de colisionar contra algo o cruzar por dónde no deben.
Pues como decía, he salido de la tienda, ha aparecido en mi campo de visión esta mujer y su hija, me he fijado en ambas y me he dirigido hacía el semáforo que estaba en rojo a esperar para cruzar hacía el otro lado de la calle. Pues a los pocos segundos la niña ha hecho un giro brusco porque creo que no controlaba muy bien el triciclo y ha ido directa hacía la carretera justo cuando los coches reanudaban la marcha. Servidora ni corta ni perezosa ha cogido a la chiquilla por el bracito diciéndole:- ¿pero a dónde vas Fitipaldi?. La niña ni se ha inmutado, al igual que la mamá no tenía sangre en las venas y cuando la progenitora ha salido de los mundos de Yupi y ha regresado a la tierra la ha cogido del brazo y con un hilillo de voz que le ha salido de dentro del alma le ha dicho: - sólo puedes llegar hasta aquí, de la ralla para allí no-, menuda argumentación. No me extraña que la niña siguiera sin reaccionar con una madre falta de carácter que andaba bastante en la parra, por cierto, era comprensible que la niña llevando sus genes reaccionará de la misma forma. Una vez que la madre le había dado las explicaciones pertinentes a su hija, se ha girado y se ha predispuesto a entrar en la tienda y yo viendo que ni tan sólo me daba las gracias por parar a la nena, no he podido evitar exclamar en alto: -que poca sangre tiene esta mujer-. 
Desconozco si la susodicha me ha escuchado o no, pero se ha girado en el último momento cuando ya cruzaba la puerta, me ha mirado y me ha dicho: -gracias ¡eh! y yo he correspondido ofreciéndole una sonrisa de oreja a oreja. 
No es la primera vez que me encuentro con casos de estas características, la falta de carácter de los padres se refleja después en los hijos. Tampoco es plan de ir dando gritos a diestro y siniestro a los hijos, pero si marcar un poco para que entiendan que hay ciertas cosas que no deben hacer y el por qué de las mismas. Si sólo les damos un grito no arreglamos nada porque nunca lo van a entender y comportarse como esta señora que ha demostrado no tener ni pizca de sangre pues tampoco es lo más correcto.
Pero quiero dejar claro que esto es sólo un punto de vista, nada más, que cada cuál eduque a sus hijos como crea oportuno y conveniente, yo no soy nadie para dar consejos sobre esto principalmente porque no tengo hijos y no puedo ponerme en la piel de un padre o una madre. Sólo lo comento desde la perspectiva de que está en las manos de los padres el que sus hijos tomen las decisiones correctas y oportunas haciéndoselo ver de la mejor manera posible.



Gubi's place




domingo, 7 de agosto de 2016

Salir del núcleo familiar...




La verdad es que una vez salimos de nuestra zona de confort y nos enfrentamos a la vida real, nos damos cuenta de lo complicado que es todo y de lo bien que se veía desde la casa de nuestros padres. El sentir ese respaldo en cada cosa que hacíamos nos aportaba una gran seguridad ya que sabíamos que pasara lo que pasara el papá y la mamá iban a estar ahí para ayudarnos a sacar las castañas del fuego.
Pero como cambian las cosas cuando empezamos a llevar una casa solos, bufff madre mía, entre las compras, la limpieza de la misma, las comidas, las cenas, las lavadoras, las planchas, las facturas, las reuniones de escalera, las reuniones del parking (en el caso de que se tenga) y todo el resto de cosas a las que debemos hacer frente por primera vez y que se nos hacen un mundo hasta que no las dominamos.
Pero esto forma parte de nuestra vida, de nuestra evolución y desarrollo como ser humano, por eso lo ideal sería emanciparse lo antes posible, pero tal y como están las cosas en estos momentos, es una utopía. Hoy en día la situación es tan desfavorable que lo más fácil es encontrar a jóvenes adultos/as entrados en la treintena que muy a su pesar sigan viviendo con sus padres. 
Esta situación no ayuda en absoluto ya que todo se retrasa, el hecho de tener hijos, en el caso de que se tengan porque la natalidad ha descendido considerablemente, el hecho de poder aspirar a una vivienda de propiedad y lo más importante, un trabajo que otorgue estabilidad y asegure una pensión para el día de mañana.
Pero si uno no se lanza a la piscina, sino asume ciertos riesgos jamás romperá el cascarón. Por muy difícil que sea todo, siempre hay una opción a la que agarrarse, aunque ello implique compartir piso durante un tiempo hasta adquirir autonomía económica suficiente que permita poder comprarse una vivienda, y sí, se puede ahorrar. Y si hay jóvenes que lo han arriesgado todo y lo han conseguido con esfuerzo y voluntad, aprendiendo de sus penurias y forjando su personalidad, todo el mundo puede hacerlo. Lo sé porque conozco casos tan cercanos como el de mi propia pareja que se aventuró a una edad temprana abandonando el nido y a día de hoy con casi cuarenta primaveras se ha hecho así mismo y no tiene un pelo de tonto.
Pero salir del núcleo cuesta un huevo, sino que me lo pregunten a mi misma que hasta pasados los treinta y cinco no he podido irme y ahora que ya llevo unos años viviendo en pareja, adquiriendo responsabilidades diarias y tomando decisiones constantemente, me reprocho el no haberme ido antes cuando tuve la oportunidad. Pero no se trata de flagelarse, la vida a cada persona le viene como le viene y hemos de aceptarlo porque así está escrito, sino se dio antes sería porque no debía ser aunque a veces cueste verlo.
Lo que si está claro es que tarde o temprano hay que abandonar el hogar familiar o al menos intentarlo ya que nuestros padres no pueden mantenernos toda la vida y no duraran eternamente y es muy egoísta aprovecharse de su buena fe. Ellos siempre nos van ayudar en todo lo que puedan, es el precio que hay que pagar por ser padre pero eso no da derecho a que nosotros como hijos nos aprovechemos.
Entiendo la problemática actual viendo tantas y tantas personas en paro y en algunos casos incluso con prácticamente todos sus miembros en paro, pero tal y como están las cosas vivir de los padres o abuelos cuando cobran pensiones ridículas es muy duro. Yo intentaría por todos los medios no aprovecharme de aquellas personas que me dieron todo privándose de caprichos, trabajando largas jornadas para que a mí no me faltara de nada. Hay poco trabajo cierto es, mucho contrato basura con condiciones que claman al cielo pero antes de exprimir a un padre, estoy segura que aunque sea de barrendero/a a nadie se le van a caer los anillos por ello.
Abandonar el hogar familiar es ley de vida, pero sacar provecho de quienes te han dado la vida son palabras mayores. Cuando hay necesidad y uno/a se ve con la soga al cuello, batalla y llega hasta dónde sea para cambiar su situación.



Gubi's place.