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viernes, 17 de marzo de 2017

Recoged los excrementos de vuestros perros...por favor...



Aunque parezca mentira a día de hoy hay muchos/as dueños/as de perros que no asumen su responsabilidad recogiendo los excrementos de sus mascotas.
Una vez más y para mi pesar, he sufrido un episodio escatológico con mi perro, ya que paseando por la zona que habitualmente paseo, se zampó las deposiciones de otro animal. No lo pude evitar, de hecho creí que eran una hojas, imaginaos lo atontada que ando, pero como ya he dicho no esta siendo mi mejor semana. Sentí gran frustación, porque a pesar de saber que la gran mayoría lo hacen, si ingieren las de algún animal enfermo puede ser contraproducente y me sentiría muy mal si se pusiera malo por no haber podido evitarlo.
Así que desde aquí hago un llamamiento a todas las personas para que comprendan que deben recogerlas aunque las hagan en el césped o en zonas de poco paso, seamos cívicos y limpios ya que la calle es de todos y no es agradable pisarlas y mucho menos que tu perro se pegue un festín delante de tus narices. En serio, no sabéis lo asqueroso que es eso. Para evitar daños mayores, sería conveniente que todo el mundo llevara consigo las bolsitas de colores e hiciera el esfuerzo de recogerlas y depositarlas en el lugar correspondiente. Ganaremos todos y podremos ir con mayor tranquilidad con nuestras mascotas, sin necesidad de sufrir por temor a encontrarnos con una catalina a la vuelta de la esquina.
El mensaje es muy claro, así que no cabe duda de que aquellas personas que lo lean, lo entiendan y sobre todo lo lleven a cabo.
Gracias a todas aquellas personas que se esfuerzan por hacer de este mundo algo mejor, dónde el respeto y la educación empiecen a tener mayor peso específico en nuestra sociedad.





Gubi's place.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Me encantan los perros...pero abandoné al mío..¿cómo?...




Esto que voy a explicaros me ha sucedido esta mañana y aún estoy flipando la verdad. Resulta que iba paseando al perro...sí una vez más y se me ha acercado una mujer a la que conozco de vista desde hace ya varios años. Quería saludarlo y acariciarlo, evidentemente, y me ha dicho que era muy bonito y que a ella le encantaban los animales y los perros y bla, bla, bla...en eso que charlando le he comentado un poco por encima la historia de White y ella se ha sorprendido, ¡cómo no! todo el mundo lo hace. No daba crédito de que hubiesen abandonado a un animal tan bonito, -que poco corazón tiene la gente-...decía, -¿cómo puede ser?-...y yo le he respondido lo mismo que a todo el mundo que formula la misma estúpida pregunta: - es el pan de cada día, los refugios y perreras están llenos-; no entiendo de que se sorprenden tanto cuando se regalan y compran perros a diario y sobre todo con la llegada de estas fiestas. 
Prosigo sin desviarme del tema...la mujer en un momento dado y después de proclamar a los cuatro vientos lo buena persona que era porque adoraba a los perros me suelta que tuvo un pastor alsaciano antes de mudarse de piso, es un perro muy parecido al pastor alemán. Al parecer vivían en una planta baja con patio y el animal salía a pasear pero también podía moverse libremente por el patio. Pero al mudarse a un piso más pequeño empezó a manifestar cambios en su carácter y se dieron cuenta de que no estaba a gusto en la casa...vaya me suena a la misma historia de White. Estúpidas escusas de gentuza sin corazón ni ética...¿que hizo aquí la señora? pues decirle a su hijo que lo llevara a un centro...pagando claro, eso me ha puntualizado, y a la semana el animal ya estaba en otra casa. La verdad es que he alucinado y he sentido pena por ella...por ir de buena persona y en el fondo ser miserable como muchas otras que se llena la boca con palabrería barata y sus actos les delatan. Aquí ha pasado igual, vamos de buenos y cuando el perro estorba a la puta calle, así de claro. Pero menos mal que existen personas de buen corazón que recogen a los perros que los desaprensivos sin escrúpulos abandonan cuando les estorban en la casa...que sino no se que sería de este mundo de mierda.
No he querido entrar en una disputa con aquella buena mujer porque no me ha parecido adecuado, francamente ¿para qué?, no habría arreglado nada. Ella se ha ido creyendo que tiene un corazón que no le cabe en el pecho y yo sólo he visto una vez más la miseria humana en otro asqueroso acto más que tanto me repugna, el abandono de un animal. Lo adornéis como lo adornéis si abandonáis sois unos hijos de puta y merecéis arder en el infierno y no me vengáis con frases de manual en las que queráis limpiar vuestra imagen porque eso no cambiará nunca lo que realmente sois...puta escoria.




Gubi's place.

lunes, 3 de octubre de 2016

La manía de muchos/as dueños/as de llevar a sus mascotas sin correa...



Francamente esto es algo que a mí me llama mucho la atención, porque no entiendo cómo es posible que muchos dueños lleven a sus perros sueltos por la calle aún sabiendo que los pueden atropellar porque se asusten y salgan corriendo, porque vean a otro perro y quieran ir a olerle o bien porque el instinto de curiosidad del animal le incite a investigar todos los rincones y acceder a cualquier sitio. Otro de los riesgos que se corren al llevarlos sueltos es que puedan morder a otros perros o que sean mordidos por no estar el amo atento.
La importancia de llevar a nuestros perros atados en lugares con circulación de coches o en momentos de afluencia de personas que también sacan a sus perros a pasear, es fundamental. A no ser que nos encontremos en lugares cerrados y controlados, como puede ser un parque o un corre can, dónde las cosas cambian ya que podemos controlar mucho mejor las reacciones y movimientos de nuestros perros anticipándonos a ellas.
Esta mañana, sin ir más lejos iba yo con White paseando y he visto a lo lejos a un señor mayor que iba con un Golden muy bonito, que obviamente iba suelto y llevaba una pelotita en la boca. Me he dado cuenta de que se acercaba con buen paso hacía nosotros y White ya se había parado observándolo atentamente levantando las orejas, así que he deducido que no quería hacer amigos. Para curarme en salud le he indicado al hombre que cogiera a su perro por precaución. Sé que no le ha hecho mucha gracia porque me ha mirado con cara de desaprobación, pero esto es lo que hay. Estamos en la acera, pasan coches a nuestro alrededor y no es demasiado inteligente llevar al perro suelto, además teniendo en cuenta la mochila que carga el mío, prefiero avisar. Ya que el que avisa no es traidor, ¿verdad?, además le he explicado un poco la historia para que comprendiera que no lo hacía por capricho sino por sentido común. Pero no parecía ni muy listo el señor ni estaba muy receptivo así que no le he dado mayor importancia al tema porque hasta que no ha visto que mi perro ha gruñido al suyo y ha empezado a ladrar no ha entendido que lo que le había advertido era cierto. 
A la vuelta del paseo ,me he vuelto a encontrar a este señor y como no, llevaba al perro suelto de nuevo. 
Digamos que hay personas a las que les cuesta procesar la información, pero debemos aprender a vivir con esa carga en esta sociedad, no queda otra.
Hasta que no entiendan que un animal es como un niño pequeño que en según que lugares hay que controlarlo porque sigue sus impulsos, todo lo quiere ver, olfatear (en el caso de los perros, claro) y nunca sabes a ciencia cierta como puede actuar, hasta entonces seguirán llevándolos sueltos por la calle. 
Yo sólo los sueltos si soy muy consciente de que ese lugar no alberga ningún tipo de peligro ni para el animal ni para mí. Pero por ahora y hasta que no obedezca al cien por cien nuestras indicaciones, no queda otra que llevarlo cogido incluso en los lugares en los que puede estirar las patas y correr sin peligro. Cuando nos conozcamos más y haya mucha más confianza será todo muy distinto.
Así que mi consejo es el siguiente, sino queréis disgustos haced las cosas bien y no tendréis que lamentarlo después.







Gubi's place.

domingo, 2 de octubre de 2016

Disfrutar de las pequeñas cosas de la vida...




No hay mejor forma de acabar la semana que hablar a cerca de las pequeñas cosas de la vida que nos hacen disfrutar y sentirnos plenos.
De un tiempo a esta parte lo tengo muy claro, los pequeños placeres de la vida son lo que más feliz nos hace. Por ejemplo un café calentito por las mañanas, un paseo por el campo después de llover, salir a pasear con nuestra mascota, jugar un partido de badminton con la familia, ir a coger moras o jugar a quién da el salto más grande.
Estas son algunas de las cosas con las que más he disfrutado y disfruto a día de hoy. El dinero es necesario para cubrir ciertas necesidades pero no nos llena el alma, sólo el bolsillo. Uno se llena el alma cuando se sienta en la playa y contempla el ir y venir de las olas o cuando pasea con un amigo y acaban en una cafetería recordando viejas anécdotas o hablando de sus vidas.
Y si que es cierto que con el paso del tiempo uno se da cuenta de que las pequeñas cosas eran en realidad las más valiosas, no unas bambas súper modernas o un bolso de marca porque es tendencia. Eso puede alegrarte en el instante que lo adquieres pero después ya no le prestas mucha más atención.
Así que volved a ser niños, disfrutad con vuestros hijos, no os dejéis absorber por el trabajo porque después ya no hay vuelta atrás, invertir vuestro tiempo libre en todo aquello que os hace felices, dibujad, escribir un libro, haced manualidades. Cualquier cosa creativa os ayudará a conectar con vuestro yo interior y además fomentará vuestro ingenio.





Gubi's place.

jueves, 21 de julio de 2016

Inaugurada la primera playa para perros en Barcelona.




Hace pocos días se puso en marcha una prueba piloto que permitirá que en un espacio de 1.250 metros puedan disfrutar perros y amos de un día de playa. 
A mí personalmente me parece una idea cojonuda ya que los animales si están bien educados y enseñados ensucian mucho menos que las personas y tienen todo el derecho del mundo a disfrutar del mar. Considero que el espacio es insuficiente la verdad, se debería haber hecho mucho más grande, espero que si la idea tiene éxito y buena acogida, se pueda ampliar el espacio para el año que viene.
Como era de esperar las críticas de los vecinos no se han hecho esperar, cosa que a mí personalmente me sorprende. Ya que no les importa que durante la celebración de la verbena se congreguen miles de personas en la playa que ensucian y destrozan todo ofreciendo una imagen del estado de la playa al día siguiente que revuelve el estómago de cualquiera. Tampoco les importa que a diario la playa esté atestada de personas incívicas e irrespetuosas que lo ocupan todo, gritan y arrojan las colillas en la arena...creyendo que se van a desintegrar con el tiempo, cuando tarda alrededor de una década en degradarse. Pero no sólo eso, al parecer les molesta que un perrito se de un baño en el mar con su dueño y no les da asco que sus congéneres orinen y defequen en el agua...o encontrar plásticos, compresas y demás objetos flotando en el mar.
Seamos un poco coherentes con este tema, la playa es un lugar público y tanto los animales de cuatro patas como los de dos tienen todo el derecho a hacer uso y disfrute de ella. Así que por favor dejemos los ascos de lado, porque a mí hay seres humanos a los que prohibiría la entrada a las playas y piscinas públicas durante toda la época estival y sin embargo hay que aguantarlos.
Considero que una ciudad cosmopolita como Barcelona debe llevar a cabo este tipo de proyectos y concienciar a los ciudadanos de que es posible convivir con los adorables peludines. 
Lo mismo ocurre con el tema del metro y el poder llevar a nuestras mascotas con nosotros, pues que queréis que os diga, una vez más me parece una idea de coña, por muchos motivos. Primero porque tienen derecho, segundo porque en un momento dado pueden defender a sus dueños ya que esta sociedad en la que vivimos es hostil y agresiva, en la que multitud de atracos se suceden a diario y tercero porque ya era hora hostias. 
Tanto en metros como en trenes, soportamos el olor corporal de aquellos/as que a primera hora de la mañana ya les ha abandonado el desodorante o el peusek o de aquellos que tienen una boca por cloaca...y ahora muchos se quejan de que no serán capaces de compartir un vagón de metro con un perro. Y has de leer y escuchar comentarios de todo tipo en los que ignorantes indican que a saber dónde han puesto los hocicos...la verdad es que a mi me encantaría decirles dónde colocan ellos esas bocas de mierda.
Así que una vez más la polémica está servida señores, ¿podrán los amantes de los animales convivir con todos aquellos que ven mal que se bañen cerca de ellos y sin embargo consienten otras muchas cosas, que si causan verdadero asco y pavor para quién desea disfrutar de un día de playa?.
Abramos la mente de una vez y dejemos de ser tan cuadriculados por el amor de Dios.
¡Sí a las playas para perros!.




Gubi's place.

lunes, 2 de mayo de 2016

Nuestras mascotas, mucho más que simples animales de compañía.










Hoy me apetece hacer un homenaje a dos hermosos seres que aparecieron en mi vida y me acompañaron durante un largo y arduo trayecto de la misma. Lamentablemente ya no están conmigo, sin embargo sigo sintiendo su presencia muy cerca de mí.
La primera es Inca, murió hace seis años, pero nunca he dejado de extrañar a este animal que se convirtió en mi amiga y hermana. Era muy bonita, llena de pelo...recordaba a Fújur, el dragón blanco de la película, La historia interminable.
 Mi madre se la encontró delante de la puerta del veterinario, atada, llena de pulgas y con un líquido lila que le recubría el cuerpo. Al poco tiempo supimos que un cazador desaprensivo la había dejado allí para no pagar sus cuidados con la intención de que un alma caritativa se hiciera cargo de ella. Creo que no pudo caer en mejores manos, ese mismo día la llevamos a casa y nos obsequió con su alegría y bondad durante casi dieciocho años, que no es moco de pavo.
Muchas personas se paraban a acariciarla porque llamaba la atención. Fue una perra muy lista, le gustaba correr tras las palomas aún sabiendo que jamás las atraparía y cuando íbamos al campo se perdía y me hacía esperarla en una piedra hasta que ella ponía punto y final al paseo. Si no quería que mi padre le cogiera en brazos se hacía la muerta...además de forma literal, tal y como os lo cuento. Que tía más lista. 
Vivió muchos años y los vivió bien, murió de vieja y ya nada pudimos hacer, exhaló su último aliento en casa, dónde merecía estar. Me guardé un mechón de pelo que aún conservo y que colocaré en un guardapelo para llevarlo conmigo. Creo que es la mejor manera de llevarla cerca de mi corazón.
La segunda es Lua, murió hace menos de un mes y aún no nos hacemos a la idea. Era un trasto, no paraba quieta, cuando la sacábamos a pasear pretendía coger el ritmo de Inca sin demasiado éxito ya que a los pocos minutos desistía. 
Lua era una bola peluda, teníamos que cortarle el pelo bastante a menudo porque sino le crecía tanto que parecía un rastafari, que pasada. Cuando quería pedir algo, se apoyaba en nuestras sillas y nos daba con las patas en el brazo mientras emitía una especie de bufido muy gracioso.
Lua también había sido abandonada, recuerdo cuando fui con mi madre a rescatarla, no paraba de correr y saltar. Ese mismo día ya estaba en casa estrechando lazos con su nueva amiga y hermana Inca. Siempre se llevaron muy bien, alguna pelea hubo, pero nada serio.
Ambas perras vivieron felices en un hogar donde se las respeto y se las trato como a uno más de la familia. 
Lua era nerviosa de narices, pasarle el cepillo o limpiarle los ojos era una tarea que exigía de una titulación especial porque no se estaba quieta de ninguna manera. La verdad es que colaboraba poco en ese aspecto. Sin embargo siempre quería jugar, te traía la pelota y se la tenías que tirar una y otra vez hasta que se agotaba y se tumbaba. También le gustaba correr de un lado a otro de la casa, menudas carreras se pegaba, parecía Carl Lewis. 
Sin embargo Inca era muy tranquila, jugaba menos aunque de vez en cuando le daba por coger una trenza de tela y estar un buen rato con ella zarandeándola de un lado a otro.
Lua tuvo que ser sacrificada, no tuvimos elección, el cáncer estaba acabando con ella...nos costó casi dos meses decidirnos, para entonces el perro ya estaba en un estado muy delicado y no queríamos que sufriera. Además recordar a un ser tan vital así, no es digno para nadie.
Cuando llegué al veterinario y me planté en la puerta, sentí las sensaciones de mi perra, creo que en aquel instante Lua tuvo un momento de lucidez, a pesar de su demencia y así me lo transmitió. Le acompañé hasta el final, no estuvo sola y no sufrió, puedo dar fe de ello. Murió en mis brazos, se apagó lentamente y murió en paz.
Es una sensación muy extraña cuando sostienes a un ser vivo al que le quedan pocos minutos de vida. La línea que separa la vida de la muerte es muy fina...más de lo que creemos.
También he guardado un mechón de su pelo y lo llevaré junto con el de Inca. Así mis dos hermanas pequeñas siempre estarán conmigo.
Me emociono al escribir estar líneas, intento no llorar pero las lágrimas se deslizan por mis mejillas.

No obstante estoy feliz, por haber recibido tanto cariño y amistad de forma tan altruista y verdadera. Tener animales en casa es fantástico, te dan todo y piden muy poco. Creo que las personas que convivimos con animales, tenemos un contacto especial con la naturaleza, al menos en mi caso es así.
Algún día volveré a reunirme con ellas, estoy segura.










Gubi's place.

viernes, 12 de febrero de 2016

Antes y después de tener mascotas en casa...Before and after to have pets at home.







Si os suenan alguna de estas imágenes tanto como a mí, si os identificáis con ellas, no lo dudéis ni un segundo, tenéis mascotas en casa. Esos tiernos y adorables compañeros que hacen de nuestro viaje algo mucho más llevadero. Que nos ofrecen su amor de forma incondicional sin esperar nada a cambio, que nos esperan siempre contentos, que se divierten con cualquier cosa, que sólo necesitan un poco de mimos y un lugar calentito para dormir. Que nos dan tanto a cambio de tan poco...adoro tener animales en casa, de hecho he tenido hasta un pollo dando brincos por el comedor. 
Siempre los hemos rescatado de la calles, jamás compraría para fomentar el abandono, con la cantidad de animales que esperan en refugios y perreras por culpa de los compran por capricho, no puedo invertir mi dinero de esta manera tan cruel.
¿Qué pensáis vosotros?


Gubi's place